El Sexto

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La obra titulada “La libertad por medio del conocimiento”, por El Sexto, es bastante más sofisticada que un grafiti callejero.

La pared exterior del Museo Popol Vuh, en la Universidad Francisco Marroquín, luce un mural. A mí se me antoja que es un libro ilustrado, abierto. Daniel (Danilo) Maldonado, El Sexto, pintó el grafiti cuando estuvo en Guatemala con ocasión del College Freedom Forum, organizado por la Human Rights Foundation (HRF). Siguiendo con la imagen del libro, noto que la página izquierda emana tristeza mientras que la página derecha comunica alegría. Tiesas y tristes figuras atadas con cadenas, de mirada penetrante, observan a un ángel amarillo que se eleva al cielo. Su desesperanza contrasta con la felicidad de personas libres que elevan la mirada agradecida hacia unos libros gigantes suspendidos milagrosamente en el espacio, en la esquina superior derecha de la obra.

¿Qué lecturas liberaron a El Sexto de las cadenas ideológicas del marxismo? ¿Cómo comprende la libertad un joven que sólo ha vivido bajo el totalitarismo, con restricciones y censuras, y que, pasó por las aulas de escuelas públicas para el adoctrinamiento estatal?

Por las noticias, me entero que pudo leer y comprender la novela La Rebelión de la Granja, por George Orwell. El gobierno revolucionario prohíbe los libros de Orwell, junto con los de Bradbury, Miller, Joyce, Camus, Octavio Paz y otros literatos más. Ignoro cómo se agenció la lectura, pero en todo caso el inspirado artista intentó realizar un montaje artístico en Navidad del 2014: pintó los nombres “Raúl” y “Fidel” sobre el lomo de dos cerdos vivos. En la alegoría publicada en 1945, los cerdos Snowball y Napoleón lideran un golpe de estado contra el granjero Jones e imponen sus reglas, incluyendo el mal cumplido mandato número siete: “todos los animales son iguales”. Como El Sexto, Orwell quería recalcar que Stalin había pervertido el ideal comunista soviético.

La iniciativa de Maldonado le valió 10 meses de prisión sin haber sido condenado en juicio. Durante su cautiverio, realizó dos huelgas de hambre: una del 8 de septiembre al 1 de octubre, y otra que duró cuatro días, justo antes de que lo soltaran. Le hicieron firmar unos papeles que oficializaban su excarcelación incondicional.

Tras recobrar la libertad, El Sexto expresó deseos de salir de Cuba para contar al mundo cómo se vive en la isla, y para agradecer el apoyo recibido del extranjero, pues está convencido que seguiría guardando prisión si el gobierno no hubiese sentido la presión internacional. Lo debe haber ayudado ganar el Premio Internacional Vaclav Havel a la disidencia creativa, que otorga el Human Rights Foundation. El Sexto compartió la edición del 2015 con un comediante sudanés, Sakdiyah Ma’ruf, quien aboga por los derechos de las personas a través de sus rutinas artísticas.

Su paso por Guatemala debe haber sido parte de su plan. Cuando retornó a Cuba, fue arrestado el 20 de marzo, luego de unirse a una marcha contra el gobierno de Raúl Castro. La marcha, organizada por las Damas de Blanco, era más riesgosa que las habituales protestas dominicales contra la represión, aunque el régimen siempre encarcela a algunos manifestantes. En esta oportunidad, las damas tenían ilusión de magnificar su mensaje aprovechando la presencia de medios de comunicación internacionales, que llegaron a la isla con motivo de la visita del Presidente Barack Obama. Los métodos no violentos de las damas contrastan con la brutalidad policiaca, evidente en videos caseros que circulan por la red.

Los gobiernos represivos son abominables, como también lo son gobiernos que incumplen con las garantías de libertad individual. Aquí también hay presos falsamente acusados, o que pasan meses en cautiverio sin ver un tribunal y sin poder dilucidar su situación.

Este artículo fue publicado el 8 de abril del 2016 en la Revista Contra Poder.

La fotografía es propiedad de la Universidad Francisco Marroquín y aparece aquí.

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¿Qué pasará en Cuba?

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Por primera vez desde 1980, una oficial de alto rango de Estados Unidos visitará Cuba para discutir cambios en las políticas migratorias entre ambos países.

Acostumbrados a décadas de una tensa coexistencia entre Cuba y Estados Unidos, nos cuesta asimilar los viajes a la isla de la Sra. Roberta Jacobson y de una delegación de representantes del Congreso del Partido Demócrata, liderada por el veterano Patrick Leahy de Vermont. Más nos extraña enterarnos que Raúl Castro liberó a 53 prisioneros políticos como paso previo a la “normalización” de relaciones entre ambos países. Aún resuenan en nuestros oídos las consignas de los manifestantes cubano-americanos en la Pequeña Habana, en Miami: Obama es un traidor, coreaban, porque concedió a los hermanos Castro lo que ellos pedían, a cambio de la liberación del prisionero Alan Gross. Mientras tanto, los simpatizantes de la izquierda celebraron el acuerdo. Pero, como escribe la bloguera Yoani Sánchez, el hito histórico se produjo “sin gritos de “viva Cuba libre”, ni botellas descorchadas. La vida nos escamotea ese punto de inflexión que guardaríamos para siempre en el calendario.” Para Yoani, faltó el desenlace definitivo; los discursos de ambos bandos sonaron a capitulación.

¿Es éste el principio del final para la dictadura castrista? Esa es la expectativa entre líneas del escrito de Yoani Sánchez. Es lo que muchos observadores esperamos ocurra una vez fluyan más remesas, más comunicaciones y más bienes y servicios de Estados Unidos hacia la isla. De hecho, la maniobra Obama-Castro pone en evidencia dos hipótesis contrarias. Algunos creen que para provocar el colapso del modelo comunista es preciso excluir a Cuba del mercado estadounidense y de círculos diplomáticos. Otros creen que una mayor apertura logrará el mismo objetivo. Parece ganar terreno la segunda hipótesis, pues el mundo lleva más de 53 años anticipando la implosión que produciría el ostracismo.

La resiliencia de la dinastía castrista es un fenómeno complejo, y guarda las claves para predecir el futuro. Por un lado, el rígido control dictatorial obedece a factores geográficos y a la brutal violencia que aplica el régimen contra los opositores. Los disidentes han sido hostigados, vapuleados y encarcelados. Las pocas iniciativas de reforma política que han surgido, como el proyecto Varela del 2002, fueron aplastadas. Tras años de límites para la libre asociación y expresión, ¿podrán emerger un sistema político libre y abierto?

Por otra parte, la economía se mantuvo merced a subsidios y ayudas provenientes de Rusia, Venezuela, China y algunas naciones europeas, así como de Estados Unidos. ¡Así es! Desde la presidencia de Bill Clinton, Cuba recibe más alimentos, bienes humanitarios y medicinas de Estados Unidos que de sus demás socios comerciales. A partir del 2009, se relajaron los límites a las remesas y viajes, de tal suerte que las remesas ascienden a entre $1.4 y $2 millardos anuales.

Una Cuba libre seguirá eludiéndonos al menos que allí se autorice y garantice la propiedad privada. ¿Comprenderán este hecho personalidades como Jacobson, Leahy y compañía? Yo lo dudo. Actualmente el gobierno administra la mayoría de los medios de producción. Contrata casi el 90 por ciento de la mano de obra en la isla. Desde 1995, los inversionistas extranjeros debe invertir en empresas controladas por el gobierno. No basta con aprobar algunas cooperativas y dispersos negocios por cuenta propia. Los estudios demuestran que la estatización de la propiedad propicia la corrupción, pues los actos delictivos de burócratas y ciudadanos conciernen impersonales bienes estatales. Sin propiedad privada y un Estado de Derecho, la movida Obama-Castro podría brindar más oportunidades a la privilegiada clase política, mientras el pueblo sigue esperando el momento propicio para descorchar la botella.

Este artículo se publicó el 23 de enero del 2015 en la Revista Contra Poder y CEES.

La pasta de dientes en Cuba

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En sus primeros y prometedores años, la revolución cubana entronizó la planificación centralizada y el control estatal de los procesos de producción.  Ernesto Ché Guevara, médico argentino nacionalizado cubano, fue ministro de economía en 1960 y ministro de industria en 1961.  La centralización resultó más dura de lo que anticipó, pues en un discurso que dictó con ocasión de la primera reunión nacional de producción, llevada a cabo en el Teatro Chaplin de la Havana el 27 de agosto de 1961, Ché Guevara admitió sus problemas ante un público de por lo menos 1,500 compañeros castristas. Es importante tomar en cuenta que para estas fechas, el embargo de Estados Unidos sólo había estado en efecto por unos meses, desde el 19 de octubre de 1960, y que se limitaba a exportaciones de Cuba hacia Estados Unidos.  El embargo sobre importaciones a la isla se introdujo en fecha posterior: el 7 de febrero de 1962.  Por otra parte, ya estaban activos los consultores de Checoslovaquia y otros países del bloque soviético, supervisando las fábricas cubanas. Guevara relata aquí las dificultades de coordinar tanto el aparato burocrático como la misma producción y distribución de bienes. Es muy ilustrativa su descripción de las dificultades inherentes a la producción de pasta de dientes.

 “Muchos errores han sido cometidos en el Ministerio de Industria que han resultado en considerables deficiencias en la provisión de bienes a la población.  En un estado organizado que se mueve rápidamente hacia la planificación, no se puede decir que una única agencia estatal o un único individuo sea responsable de un error.

Un error puede involucrar muchas esferas.  Cada vez que buscamos una deficiencia, debemos volver la vista a los proveedores, que a veces son nuestras propias industrias, o a veces el Ministerio de Comercio Exterior, y luego enfocarnos en la red de distribución, que está casi completamente en manos del Ministerio de Comercio Interior.  No obstante, a veces sucede que tenemos que trazar el error al  Mnisterio de Transporte, o al Ministerio de Obras Públicas, o a veces al ejército.

Por supuesto, en balance… los resultados han sido positivos y el futuro es alentador. Nos reunimos hoy, sin embargo, para analizar nuestros errores…Y se han cometido errores…

El Ministerio de Industria es un ministerio que debe trabajar para…asegurar el suministro de una gran cantidad de bienes para la población completa…Es decir, está a cargo del trabajo de industria pesada y liviana, la tarea de producir para hoy, y de pronosticar y planificar para mañana….

El Ministerio de Industria es una organización vertical que depende de las grandes masas de la población obrera cubana.  Digo “vertical” porque este tipo de organización necesariamente implica la existencia de un liderazgo centralizado encargado de tomar decisiones.  Debe ser también profundamente democrática, sin embargo, porque es la única forma que los planes sean conocidos por las masas…

En ningún momento hemos escatimado la comunicación con las masas.  Pero sí ha existido una falta de coordinación—y esto debe decirse claramente—una falta de coordinación de ambas partes…

La lista de problemas que hemos resuelto es enorme.  Hemos tenido la asistencia incansable de otros países socialistas, y nosotros mismos hemos trabajado.  Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo, y hemos resuelto muchos problemas.  Hay otros muchos problemas que permanecen sin resolver, sin embargo, algunos de los cuales persistirán este año y el siguiente…

Por ejemplo, los paros en producción han sido poco frecuentes hasta ahora, relativamente hablando, dada nuestra gran dependencia de productos importados. Los paros de nuestras empresas reflejan no sólo los resultados de la agresión imperialista, de una falta de mercados, pero también la anarquía de la producción capitalista, las divisiones y la competencia que existió entre empresas, el número de diferentes tecnologías que existían para producir prácticamente la misma cosa, el número de aditivos innecesarios para cosas tan sencillas como el jabón, por ejemplo, o la pasta de dientes, que a veces han hecho trabajar muy duro a nuestro técnicos para combinar todos los ingredientes correctamente…

Por supuesto, mientras no demasiadas industrias han sufrido paros, el ritmo de producción ha sido mucho más lento de lo anticipado… Algunas veces hubo paros parciales debido a falta de suministros y de piezas de maquinaria, y unas fábricas han estado en continua crisis, prácticamente paralizadas, o con unas de sus líneas de producción operando parcialmente…

Ahora enfrentamos una escasez en el suministro de pasta de dientes.  Debemos señalar detalladamente los motivos de esta escasez.  La producción estuvo paralizada durante cuatro meses.  Habían suficientes reservas, sin embargo.  Los pasos urgentes requeridos no se tomaron, precisamente porque había tanta reserva de pasta de dientes, una gran reserva.  Las reservas empezaron a agostarse y los insumos no arribaron.  Era el momento de moverse rápidamente a meter órdenes para requerir los materiales necesarios.  Luego los materiales arribaron, un sulfato de calcio que no se ajustaba a las especificaciones para hacer pasta de dientes.

Los compañeros técnicos en estas empresas empezaron a inventar una fórmula de pasta de dientes…Voy a  emitir una voz de alerta a los acaparadores: esta pasta es tan buena como la que teníamos antes, limpia igual de bien; pero luego de que se almacena un rato, se endurece.  [Aplauso]  Bueno, no aplaudan, no lo hicieron a propósito; sólo salió así.  Hicieron lo mejor que pudieron.  Pero yo les estoy dando una advertencia justa, para que la gente no empiece a acapararla y luego venga con nosotros cuatro meses más tarde y se queje que su pasta de dientes se convirtió en piedra.  La pasta es para el consumo normal de la población, y podemos absolutamente garantizar que  les estamos dando el mejor producto de la mejor calidad que es posible en el presente, pero tiene este problema.   Me acaban de pasar una nota corrigiéndome:  “Después de cinco semanas, se empieza a convertir en piedra.  Debe usarse al mes de haberse comprado.”

Ché Guevara continúa narrando dificultades en la producción de decenas de bienes, desde textiles y zapatos, hasta el acero. Habla sobre la injusticia de proveer jabón a consumidores en Havana si no alcanza para repartirlo en el resto del país, y de las complicaciones que surgen cuando la escasez de un bien genera un consumo mayor del previsto de otros bienes complementarios.  También reclama a sus compañeros que no está bien equiparar la calidad del producto con un vicio capitalista, que no deben conformarse si la etiqueta del cigarrillo sale mal impresa o está mal pegada, como si la calidad no fuera requisito también en el socialismo. La razón de ser del socialismo es garantizar la felicidad del hombre, afirma Guevara, y no se explica como los consumidores a veces desaprueban de los resultados cosechados por el Ministerio de Industria.

Cincuenta y tres años después de haberse dictado este discurso, la escasez de pasta de dientes sigue generando descontento en Cuba, según reporta la agencia noticiosa EFE en enero del 2014. Los cubanos debaten en las calles, en páginas de internet y en la prensa escrita que no tienen acceso a pasta de dientes, al desodorante y a otros bienes de higiene básicos.  La mayoría de las marcas inexistentes son de producción nacional.  Bajo el simpático seudónimo de Apestosa, una consumidora pregunta:  “Una empresa con un mercado seguro y sin competidores: ¿cómo es que se puede dar el lujo de incumplir con la producción y dejar el mercado totalmente desabastecido?” Y en la Venezuela chavista, gracias a la revolución bolivariana, la gente espera desesperada hasta tres horas para conseguir un tubo de pasta de dientes, cuando hay existencias.  ¿Será que la falta de pasta de dientes y de otros productos de higiene botarán a Nicolás Maduro y a Raúl Castro?

En conclusión, el principal error no fue poner a un médico guerrillero a cargo de producir innumerables bienes, pues aunque es muy factible que otra persona habría hecho un mejor trabajo que Guevara, prácticamente cualquiera hubiera fracasado inexorablemente.  El principal error fue pretender que gerentes omniscientes y omni-competentes fuesen capaces de diseñar y dirigir un complejo ecosistema económico centralmente, sin auxilio de un sistema de precios y una libre competencia.

El discurso completo se encuentra en el libro Che Guevara and the Cuban Revolution, writings and speeches of Ernesto Che Guevara, editado por David Deutschmann y publicado en inglés por Pathfinder en Australia en 1987.  La traducción de vuelta al español es mía.