¡Ganó Brexit!

Slide1
Los sorprendidos eurócratas predicen el caos total, luego de que los votantes británicos optaran por desvincular a su país de la Unión Europea.

La mayoría de los más de 30 millones de votantes que acudieron a las urnas el 23 de junio prefirió “Brexit” (el amalgama de Britain y exit, o salida) a permanecer dentro de la Unión Europea (UE). ¿Se hizo haraquiri el Reino Unido, o saldrá fortalecido en un futuro próximo?

Confunde el hecho que coaliciones multipartidistas y variopintas abogaron por cada alternativa. Ambos bandos mezclaron argumentos válidos con cantaletas populistas. El Reino Unido es el primer estado-nación en retirarse del grupo de ahora 27 países. Únicamente los habitantes de Groenlandia, un territorio danés, habían tomado similar determinación en 1982. Brexit generó incertidumbre. Desató un pánico financiero que podría ceder frente a la lenta transición. Pasarán meses antes de que se nombre al sucesor de David Cameron, quien renunció al cargo de primer ministro luego de protagonizar una campaña por permanecer dentro de la UE. Al sucesor corresponderá iniciar el proceso separatista, invocando el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Pero el gobierno británico podría también desacatar el mandato, convocar a otro referendo y arrastrar los pies. La futura relación entre Gran Bretaña y la UE será negociada con la burocracia en Bruselas: permisos, barreras, regulaciones, impuestos y más serán minuciosamente discutidos en los años venideros. No sabemos qué sapo-culebra saldrá de esas pláticas.

En contraste, la victoria del Brexit refleja claramente el descontento ante la situación económica y las tendencias migratorias. Los británicos consideran excesiva la inmigración neta a su país, estimada en 330,000 durante el 2015 por Migration Watch UK. Aunque la población islámica ya superó los 3 millones y el Islam es la segunda religión más practicada en Inglaterra, el asunto es más económico que religioso, racial o cultural. La evidencia es escasa, pero los británicos asocian el desempleo con el influjo de personas desde la UE. Adicionalmente, en el 2015 el Reino Unido aportó US $ 17.25 mil millones de dólares al presupuesto de la UE, pero solamente recibió de vuelta US $ 5.97 mil millones en inversiones. La UE es vista como un impedimento costoso para decidir sobre asuntos nacionales apremiantes. La popular frase de la campaña pro salida, “toma control”, lo resume acertadamente.

La teoría del Public Choice se inclina por reducir el tamaño del grupo elector para tomar decisiones en democracia. Por eso he promovido la descentralización y el fortalecimiento del poder local. La cercanía de un representante con sus votantes mejora las perspectivas de que responda a sus preferencias. Desde la lejana Bruselas, llegan noticias de escándalos de la corrupción, el despilfarro y la ineficiencia que plagan a la burocracia supranacional de alrededor de 170,000 funcionarios. Nick Cosgrove, un analista de Open Europe, dice que los eurócratas impactan la vida del europeo promedio regulando desde la electricidad hasta los alimentos, pese a no ser “electos y no responder a los ciudadanos ordinarios”.

Devolver el poder de decisión a los políticos británicos no necesariamente constituye un rechazo al libre comercio. Gran Bretaña difícilmente cerrará sus puertas a Europa, su principal mercado, o al resto del mundo. Constituir un mercado único sin fronteras fue el propósito expreso de organizar la UE; le tomó décadas convertirse en un mercado altamente regulado y protegido vis-a-vis otros continentes. Inglaterra ya practicaba la apertura comercial desde antes de 1999. Luego de Brexit, Gran Bretaña podrá negociar acuerdos bilaterales de libre comercio más ágilmente que la UE.

Ante todo, Brexit es un histórico grito para contener el prepotente dominio de una pesada y paralizante eurocracia.

Este artículo fue publicado el 8 de julio del 2016 en la Revista Contra Poder y CEES.

**Luego de publicarse este artículo, Therese May fue electa como Primer Ministro en sustitución de David Cameron.

Advertisements

Corre y va de nuevo

canal
La ONU bautizó el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua. Desde 1992, durante las semanas cercanas a esa fecha, aumenta el activismo político para regular el uso del agua.

Vivimos días calurosos y se nos antoja que el precioso líquido se agota. Nos tragamos los titulares que falazmente subrayan la ausencia total de reglamentaciones, ignorando el hecho que la Constitución y otras leyes vigentes ya regulan el uso y la conservación del agua.

Y requerimos más leyes. Los manifestantes de la Marcha por el Agua, la Madre Tierra, el Territorio y la Vida entregan sus demandas a los tres poderes del gobierno el 22 de abril, casualmente el Día Internacional de la Tierra. La Universidad Rafael Landívar publicó un inserto en la prensa titulado “Gota a gota, el futuro se acota” que apoya la marcha, pide elaborar un plan nacional y propone “consensuar e implementar los dispositivos legales” para ordenar el uso del agua. Así se presiona a los legisladores para aprobar casi cualquier cosa, y rápido, aunque su plumazo no supere el ordenamiento actual. La iniciativa 3702, “Ley para el Aprovechamiento y Manejo Sostenible de los Recursos Hídricos”, discutida hace ocho años, ya no parece adecuada. Una y otra vez hacemos borrón y cuenta nueva; las ideas no maduran en las mentes de la mayoría de legisladores porque ellos rotan.

¿Qué puede lograrse legislando más? Las aspiraciones van desde dotar del poder de toma de decisión a los usuarios y los gobiernos locales, hasta acordar normas conjuntamente con nuestros países vecinos, Honduras, El Salvador y México. Por un lado, pretenden idear un mecanismo estatal para asignar salomónicamente el agua disponible entre usos alternos, como por ejemplo usos agrícolas, industriales, domésticos o deportivos. Por el otro lado, se quiere conservar el bien intacto para futuras generaciones. Algunos sueñan con librar a la Madre Tierra de los malvados humanos que trastocan los ríos, lagos, reservas acuíferas y manantiales. Unas de estas metas son utópicas y otras no son compatibles. ¿Bastará con una única y comprensiva Ley de Aguas?

El principio fundamental que deben guiar a los actuales diputados es evitar salidas únicas, centralizadoras y colectivistas. No funcionan. Ustedes solos no pueden resolverlo todo. Aférrense a la demanda por una mayor participación comunitaria y local en las decisiones sobre el uso del agua, para así permitir una gama de distintos arreglos y soluciones, a la medida de cada problemática. Confíen más en nosotros.

El agua es un bien económico escaso, al igual que la ropa, los alimentos y muchas otras necesidades básicas. Lleva razón la asociación Red de Amigos de la Naturaleza (RANA) cuando afirma que “en la historia económica del género humano, el mercado ha demostrado ser el medio más eficaz para utilizar los escasos recursos…El mercado es, por consiguiente, por medio de los precios una manifestación permanente de las finalidades más valiosas del ser humano.” Cuando el gobierno sustituye al mercado y asume el control monopólico del recurso, borra toda la información existente sobre el valor real que los usuarios asignan al agua, y por consiguiente carece de información para distribuir eficazmente el bien hacia sus usos más deseables.

Los tomadores de decisiones en un marco abierto incluye a los gobierno locales, comunidades Maya y ladinas, asociaciones de cuenca, así como a empresas y hogares. Elinor Ostrom, la única mujer ganadora del premio Nobel en economía, analizó regímenes comunitarios exitosos, precisamente porque tienen claro el valor del bien en sus manos y se preocupan por el largo plazo. Irónicamente, el discurso de Irina Bokova, directora general de la UNESCO, apunta en esta dirección cuando dice que sólo se puede avanzar en soluciones reales cuando se involucra a la sociedad civil y al sector privado.

Este artículo fue publicado el 22 de abril del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

Nuestro futuro, según Gianca

 

FullSizeRender-8

Sumo mis gotas al caudaloso río de emotivas despedidas a Giancarlo Ibárgüen (1963-2016), pues fue un referente intelectual y un ejemplo de vida para mí, desde que trabamos amistad hace más de 35 años.

Giancarlo falleció el miércoles 9 de marzo, tras llevar con elegancia la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Muchos guatemaltecos y extranjeros le han rendido tributos, perfilando a un amigo y mentor que brilló por su inteligencia, humildad, valentía, integridad, optimismo y visión de futuro. Fue un motor incansable propulsado por el ideal de la libertad. ¿Cómo portaremos su antorcha? Ante tanto alboroto, ¿desearán las autoridades de turno ajustar su gestión a la visionaria misión de este sabio compatriota?

La última pregunta arrancaría una cariñosa mirada de desaprobación de Gianca, porque lo incomodaban los cumplidos y porque no se estilaba como asesor político o patriota, aunque amó a Guatemala. Él no creía en las fronteras políticas que separan artificialmente a las personas. Y, si al final de su vida recibió homenajes, seguramente esperaba que ellos avanzaran su misión de vida. En ese espíritu quijotesco, me atrevo a esbozar tres grandes lineamientos que Gianca nos legó para redirigir el rumbo del país (y de la humanidad).

Primero, Gianca nos pediría que confiáramos en la persona: somos capaces de elegir lo que más nos conviene a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. ¡Laissez faire, sin atropellar la dignidad humana! Las personas libres innovan, invierten, construyen, emprenden e intercambian en un juego de suma positiva. Constituye una fatal arrogancia suponer que unos pocos poseen el conocimiento suficiente para controlar las vidas de los demás.

Segundo, Gianca insistiría en el resguardo de los derechos de propiedad privada como un medio imprescindible para vivir con responsabilidad y libertad. Su propuesta de usufructuar el espectro radioeléctrico a través de subastas imparciales resultó efectivísima, porque aclara quién tiene derecho a hacer qué con el espectro. Podríamos abordar de forma similar el subsuelo, el agua y otros bienes que la Constitución pone en manos del Estado. Definir y garantizar los derechos de propiedad privada reduciría la conflictividad que ahora se vive por actividades mineras, el uso de los ríos y lagos, y más.

Tercero, Gianca creía en la competencia. Admiraba a los emprendedores que detectan oportunidades donde nadie más las ve. Gustaba hablar de las bondades de la disrupción, porque cuando estamos abiertos al cambio se puede mejorar. Recomendaba poner a competir a las unidades administrativas (municipalidades y ciudades), dejándolas ensayar con reglas particulares para atraer a diversos pobladores. La descentralización, y sobre todo la descentralización fiscal, fueron dos de sus causas en los noventa. Más recientemente, abogó por ciudades libres porque acelerarían la detección de buenas prácticas en la administración pública y la aplicación de la justicia.

Por las mismas razones, Giancarlo sugirió a las autoridades en el Ministerio de Educación facilitar un sistema plural donde coexistieran los colegios acreditados, con colegios no acreditada por el ministerio. Imaginaba una Guatemala con abundante oferta educativa para todos los gustos, cara y barata, tradicional y vanguardista, formal y de garaje. Asimismo, recomendaba abolir la colegiación obligatoria para profesionales. El mercado distingue entre la excelencia y la mediocridad más ágilmente que los burócratas.

Aplicando la libertad, la propiedad y la competencia como principios elementales, Giancarlo recomendó soluciones a otros problemas como la conservación de los recursos ambientales, la guerra contra las drogas, los sistemas de justicia y policíacos, y más.

Descansa en paz, Gianca, reconfortado en la certeza que libraste la buena batalla. Intercede por quienes seguimos luchando por todo lo que siembre la paz.

Este artículo fue publicado el 18 de marzo del 2016 por la Revista Contra Poder y el CEES.

 

Jóvenes protagonistas

11949375_10154145098298222_2826315663038806274_n

Los jóvenes universitarios que convocaron y participaron en las manifestaciones pacíficas fueron los protagonistas del 2015.

Tres figuras que combatieron la corrupción durante el 2015 son Todd Robinson, embajador de Estados Unidos en Guatemala, Iván Velásquez, comisionado de la CICIG, y Thelma Aldana, Fiscal General de Guatemala. Robaron cámara dando un golpe al modus operandi de los gobernantes, colaborando en la captura y encarcelamiento del binomio presidencial, de otros altos funcionarios públicos y algunos empresarios. Quizás tuvieron más que ver con alterar el resultado previsto de las elecciones generales que los ciudadanos manifestantes, pero yo quisiera resaltar el rol de los jóvenes que salieron a las calles e inundaron las redes sociales con sus mensajes anti-corrupción, porque se perfilan como una fuerza innovadora.

Liderazgo difuso, prontitud de acción, honestidad y un impacto más allá de las fronteras nacionales son cuatro características que describen a estos protagonistas. Las palabras movimiento, organización o conspiración no cuadran con este fenómeno, porque lo ocurrido en Guatemala no es un asunto formal, con jerarquía y caudillos. Algunos nombres nos suenan: Phillip Chiccola, Paulina Aris, Lucía Mendizabal, el equipo de Libertópolis, Jóvenes por Guatemala, Guatemala Visible, Primero Guatemala, Anonymous, Movimiento Ciudadanos Contra la Corrupción, Guatemala Activa, grupos de estudiantes universitarios y más. Hay liderazgo, pero es compartido. Los líderes deliberadamente evitan usar su activismo para provecho personal. La actitud de “hacer y desaparecer” contrasta con el afán de lucirse, propio de un político en campaña. Contra toda expectativa, por la desconfianza del guatemalteco, esta actitud hizo creíbles las invitaciones a manifestar. Gustó a los participantes de toda edad que el canto del himno nacional se convirtiera en el gesto unificador, sustituyendo los fogosos discursos ideológicos.

Asociamos con la juventud su veloz y eficaz comunicación, pues arriba del 80% de los cibernautas son menores de 34 años. Hay más de 2 millones de cuentas de Facebook en el país y un número mayor es usuario de internet; 9 de cada 10 ciudadanos tiene celular. La consultora Findanse estima que se enviaron 66,000 invitaciones para asistir a la primera manifestación del 25 de abril. Todos conocen el hashtag #Renuncia Ya. El día con más conversaciones en redes sociales en el 2015 fue el 27 de agosto, día del Paro Nacional. La dimisión de Otto Pérez Molina fue conocida en poquísimas horas luego de efectuarse. Las redes sirven para difundir rumores falsos, pero sobre todo sirven para proveer información veraz, no censurada, evocar una indignación colectiva y medir la reacción ciudadana.

El grito anti-corrupción es, sin lugar a dudas, el común denominador de los jóvenes manifestantes. No son de izquierda ni de derecha, subrayaron varias veces, pero todos condenan el abuso del poder, el robo y el despilfarro por parte de sus representantes electos. Piden gobernantes probos y procesos administrativos transparentes. De allí que la honestidad sea el valor que más asociamos con los jóvenes ciudadanos. No pueden exigir a otros conductas que ellos mismos no se esfuerzan por vivir. Y tienen la solvencia moral de exigir precisamente porque no pesa sobre sus hombros una reputación manchada.

Finalmente, no cabe duda que las plazas públicas repletas de jóvenes manifestantes tuvieron repercusiones internacionales. No sólo porque guatemaltecos en el exterior se unieron a las protestas desde la distancia, sino porque sus homólogos salvadoreños, hondureños y argentinos, entre otros, ahora ejecutan esfuerzos parecidos. Por el bien que estos jóvenes pueden hacer en Guatemala en el futuro cercano, merecen ser reconocidos como actores protagonistas del 2015.

Este artículo fue publicado el 1 de enero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.