Corre y va de nuevo

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La ONU bautizó el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua. Desde 1992, durante las semanas cercanas a esa fecha, aumenta el activismo político para regular el uso del agua.

Vivimos días calurosos y se nos antoja que el precioso líquido se agota. Nos tragamos los titulares que falazmente subrayan la ausencia total de reglamentaciones, ignorando el hecho que la Constitución y otras leyes vigentes ya regulan el uso y la conservación del agua.

Y requerimos más leyes. Los manifestantes de la Marcha por el Agua, la Madre Tierra, el Territorio y la Vida entregan sus demandas a los tres poderes del gobierno el 22 de abril, casualmente el Día Internacional de la Tierra. La Universidad Rafael Landívar publicó un inserto en la prensa titulado “Gota a gota, el futuro se acota” que apoya la marcha, pide elaborar un plan nacional y propone “consensuar e implementar los dispositivos legales” para ordenar el uso del agua. Así se presiona a los legisladores para aprobar casi cualquier cosa, y rápido, aunque su plumazo no supere el ordenamiento actual. La iniciativa 3702, “Ley para el Aprovechamiento y Manejo Sostenible de los Recursos Hídricos”, discutida hace ocho años, ya no parece adecuada. Una y otra vez hacemos borrón y cuenta nueva; las ideas no maduran en las mentes de la mayoría de legisladores porque ellos rotan.

¿Qué puede lograrse legislando más? Las aspiraciones van desde dotar del poder de toma de decisión a los usuarios y los gobiernos locales, hasta acordar normas conjuntamente con nuestros países vecinos, Honduras, El Salvador y México. Por un lado, pretenden idear un mecanismo estatal para asignar salomónicamente el agua disponible entre usos alternos, como por ejemplo usos agrícolas, industriales, domésticos o deportivos. Por el otro lado, se quiere conservar el bien intacto para futuras generaciones. Algunos sueñan con librar a la Madre Tierra de los malvados humanos que trastocan los ríos, lagos, reservas acuíferas y manantiales. Unas de estas metas son utópicas y otras no son compatibles. ¿Bastará con una única y comprensiva Ley de Aguas?

El principio fundamental que deben guiar a los actuales diputados es evitar salidas únicas, centralizadoras y colectivistas. No funcionan. Ustedes solos no pueden resolverlo todo. Aférrense a la demanda por una mayor participación comunitaria y local en las decisiones sobre el uso del agua, para así permitir una gama de distintos arreglos y soluciones, a la medida de cada problemática. Confíen más en nosotros.

El agua es un bien económico escaso, al igual que la ropa, los alimentos y muchas otras necesidades básicas. Lleva razón la asociación Red de Amigos de la Naturaleza (RANA) cuando afirma que “en la historia económica del género humano, el mercado ha demostrado ser el medio más eficaz para utilizar los escasos recursos…El mercado es, por consiguiente, por medio de los precios una manifestación permanente de las finalidades más valiosas del ser humano.” Cuando el gobierno sustituye al mercado y asume el control monopólico del recurso, borra toda la información existente sobre el valor real que los usuarios asignan al agua, y por consiguiente carece de información para distribuir eficazmente el bien hacia sus usos más deseables.

Los tomadores de decisiones en un marco abierto incluye a los gobierno locales, comunidades Maya y ladinas, asociaciones de cuenca, así como a empresas y hogares. Elinor Ostrom, la única mujer ganadora del premio Nobel en economía, analizó regímenes comunitarios exitosos, precisamente porque tienen claro el valor del bien en sus manos y se preocupan por el largo plazo. Irónicamente, el discurso de Irina Bokova, directora general de la UNESCO, apunta en esta dirección cuando dice que sólo se puede avanzar en soluciones reales cuando se involucra a la sociedad civil y al sector privado.

Este artículo fue publicado el 22 de abril del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

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Olas mediáticas

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Contrastan los dos documentos que hicieron olas gigantes a nivel mundial la semana pasada: los Panama Papers y la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco.

Los Panama Papers se elaboraron a partir de bases de datos y archivos filtrados, obtenidos ilegalmente. Es un saco roto armado por varios periodistas y huele a conspiración, chismorreo y voyerismo. Es controversial hasta el oculto financista de la investigación: señalan al gobierno de Estados Unidos, a George Soros, o al ministro de finanzas de Alemania… Dado que en la mayoría de países es perfectamente legal constituir empresas off shore, la tarea pendiente es detectar la cizaña entre el trigo sano: identificar a los gobernantes y sujetos corruptos que esconden dinero mal habido. Sin embargo, se aborda con tanto alarmismo el asunto que arroja sospecha sobre todo lo financiero y comercial. Los “expertos” y los mismos políticos no tardaron en demandar más regulaciones y prohibiciones, entre ellos el fin del secreto bancario. En última instancia, empobrecerán aún más a los ciudadanos comunes.

Además de coincidir en el tiempo, los Panama Papers se parecen a Amoris Laetitia en tres aspectos. Primero, la exhortación apostólica es producto de una colaboración que abarca dos Sínodos de Obispos sobre la familia, realizados en el Vaticano en el 2014 y 2015, y deliberaciones locales. Segundo, diagnostica la corrupción, en este caso de la familia en la sociedad moderna. La tercera similitud tiene que ver con el manejo de la noticia. Al fijar su atención en polémicas como las uniones del mismo sexo y el divorcio, los reporteros generan malos entendidos y lagunas de información, provocando reacciones contraproducentes.

Los parecidos palidecen frente a las diferencias. El Papa Francisco refrenda el trabajo de cientos de pastores informados por sus estudios y vivencias. El tono de Amoris Laetitia es comprensivo, conciliatorio y esperanzador, no acusatorio. El documento reitera las claras enseñanzas magisteriales sobre el matrimonio y la familia, y recomienda un seguimiento pastoral para cada matrimonio concreto, tomando en cuenta factores culturales particulares.

La familia enfrenta desafíos, afirma el Papa Francisco a lo largo de nueve capítulos y 300 párrafos. La violencia y el abuso de menores, la migración, la cultura pro aborto y eutanasia, la ideología de género y la “descomposición jurídica” de la familia son solamente algunos de los peligros listados. Y es que las familias están compuestas por personas falibles que aman y sufren. Cuando aprehendemos a la familia como un núcleo dinámico y complejo, desdeñamos los impulsos contrapuestos de extinguir la institución natural, por un lado, o de someterla a inflexibles reglas, por el otro.

Jesucristo “proponía un ideal exigente”, subraya el pontífice, pero “nunca perdía la cercanía compasiva con los frágiles, como la samaritana o la mujer adúltera.” La Sagrada Familia no es la única capaz del ideal, porque nosotros contamos con la gracia y los sacramentos que nos fortalecen, así como con el acompañamiento de la Iglesia. Las familias que exhiben problemas y carencias pueden cultivar el amor profundo, el respeto y la estabilidad.

La comparación entre Amoris Laetitia y los Panama Papers puede ofender, pero me extiendo en esta osadía otro rato. Nosotros, a la vez receptores de las noticias, miembros de familias, y empresarios o trabajadores, aprendimos algo del embravecido mar de la opinión pública. Al confrontar noticias como éstas, podemos emular a la Iglesia en su amor a la verdad, prudencia y empatía. Podemos leer directamente los documentos y escarbar más, para no caer en engañosas o precipitadas conclusiones. Además, debemos dimensionar las consecuencias de mediano y largo plazo, intencionadas y no intencionadas, de nuestras opiniones y de nuestros actos.

Este artículo fue publicado el 15 de abril del 2016 en la Revista Contra Poder y CEES.

El Sexto

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La obra titulada “La libertad por medio del conocimiento”, por El Sexto, es bastante más sofisticada que un grafiti callejero.

La pared exterior del Museo Popol Vuh, en la Universidad Francisco Marroquín, luce un mural. A mí se me antoja que es un libro ilustrado, abierto. Daniel (Danilo) Maldonado, El Sexto, pintó el grafiti cuando estuvo en Guatemala con ocasión del College Freedom Forum, organizado por la Human Rights Foundation (HRF). Siguiendo con la imagen del libro, noto que la página izquierda emana tristeza mientras que la página derecha comunica alegría. Tiesas y tristes figuras atadas con cadenas, de mirada penetrante, observan a un ángel amarillo que se eleva al cielo. Su desesperanza contrasta con la felicidad de personas libres que elevan la mirada agradecida hacia unos libros gigantes suspendidos milagrosamente en el espacio, en la esquina superior derecha de la obra.

¿Qué lecturas liberaron a El Sexto de las cadenas ideológicas del marxismo? ¿Cómo comprende la libertad un joven que sólo ha vivido bajo el totalitarismo, con restricciones y censuras, y que, pasó por las aulas de escuelas públicas para el adoctrinamiento estatal?

Por las noticias, me entero que pudo leer y comprender la novela La Rebelión de la Granja, por George Orwell. El gobierno revolucionario prohíbe los libros de Orwell, junto con los de Bradbury, Miller, Joyce, Camus, Octavio Paz y otros literatos más. Ignoro cómo se agenció la lectura, pero en todo caso el inspirado artista intentó realizar un montaje artístico en Navidad del 2014: pintó los nombres “Raúl” y “Fidel” sobre el lomo de dos cerdos vivos. En la alegoría publicada en 1945, los cerdos Snowball y Napoleón lideran un golpe de estado contra el granjero Jones e imponen sus reglas, incluyendo el mal cumplido mandato número siete: “todos los animales son iguales”. Como El Sexto, Orwell quería recalcar que Stalin había pervertido el ideal comunista soviético.

La iniciativa de Maldonado le valió 10 meses de prisión sin haber sido condenado en juicio. Durante su cautiverio, realizó dos huelgas de hambre: una del 8 de septiembre al 1 de octubre, y otra que duró cuatro días, justo antes de que lo soltaran. Le hicieron firmar unos papeles que oficializaban su excarcelación incondicional.

Tras recobrar la libertad, El Sexto expresó deseos de salir de Cuba para contar al mundo cómo se vive en la isla, y para agradecer el apoyo recibido del extranjero, pues está convencido que seguiría guardando prisión si el gobierno no hubiese sentido la presión internacional. Lo debe haber ayudado ganar el Premio Internacional Vaclav Havel a la disidencia creativa, que otorga el Human Rights Foundation. El Sexto compartió la edición del 2015 con un comediante sudanés, Sakdiyah Ma’ruf, quien aboga por los derechos de las personas a través de sus rutinas artísticas.

Su paso por Guatemala debe haber sido parte de su plan. Cuando retornó a Cuba, fue arrestado el 20 de marzo, luego de unirse a una marcha contra el gobierno de Raúl Castro. La marcha, organizada por las Damas de Blanco, era más riesgosa que las habituales protestas dominicales contra la represión, aunque el régimen siempre encarcela a algunos manifestantes. En esta oportunidad, las damas tenían ilusión de magnificar su mensaje aprovechando la presencia de medios de comunicación internacionales, que llegaron a la isla con motivo de la visita del Presidente Barack Obama. Los métodos no violentos de las damas contrastan con la brutalidad policiaca, evidente en videos caseros que circulan por la red.

Los gobiernos represivos son abominables, como también lo son gobiernos que incumplen con las garantías de libertad individual. Aquí también hay presos falsamente acusados, o que pasan meses en cautiverio sin ver un tribunal y sin poder dilucidar su situación.

Este artículo fue publicado el 8 de abril del 2016 en la Revista Contra Poder.

La fotografía es propiedad de la Universidad Francisco Marroquín y aparece aquí.