Nuestro futuro, según Gianca

 

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Sumo mis gotas al caudaloso río de emotivas despedidas a Giancarlo Ibárgüen (1963-2016), pues fue un referente intelectual y un ejemplo de vida para mí, desde que trabamos amistad hace más de 35 años.

Giancarlo falleció el miércoles 9 de marzo, tras llevar con elegancia la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Muchos guatemaltecos y extranjeros le han rendido tributos, perfilando a un amigo y mentor que brilló por su inteligencia, humildad, valentía, integridad, optimismo y visión de futuro. Fue un motor incansable propulsado por el ideal de la libertad. ¿Cómo portaremos su antorcha? Ante tanto alboroto, ¿desearán las autoridades de turno ajustar su gestión a la visionaria misión de este sabio compatriota?

La última pregunta arrancaría una cariñosa mirada de desaprobación de Gianca, porque lo incomodaban los cumplidos y porque no se estilaba como asesor político o patriota, aunque amó a Guatemala. Él no creía en las fronteras políticas que separan artificialmente a las personas. Y, si al final de su vida recibió homenajes, seguramente esperaba que ellos avanzaran su misión de vida. En ese espíritu quijotesco, me atrevo a esbozar tres grandes lineamientos que Gianca nos legó para redirigir el rumbo del país (y de la humanidad).

Primero, Gianca nos pediría que confiáramos en la persona: somos capaces de elegir lo que más nos conviene a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. ¡Laissez faire, sin atropellar la dignidad humana! Las personas libres innovan, invierten, construyen, emprenden e intercambian en un juego de suma positiva. Constituye una fatal arrogancia suponer que unos pocos poseen el conocimiento suficiente para controlar las vidas de los demás.

Segundo, Gianca insistiría en el resguardo de los derechos de propiedad privada como un medio imprescindible para vivir con responsabilidad y libertad. Su propuesta de usufructuar el espectro radioeléctrico a través de subastas imparciales resultó efectivísima, porque aclara quién tiene derecho a hacer qué con el espectro. Podríamos abordar de forma similar el subsuelo, el agua y otros bienes que la Constitución pone en manos del Estado. Definir y garantizar los derechos de propiedad privada reduciría la conflictividad que ahora se vive por actividades mineras, el uso de los ríos y lagos, y más.

Tercero, Gianca creía en la competencia. Admiraba a los emprendedores que detectan oportunidades donde nadie más las ve. Gustaba hablar de las bondades de la disrupción, porque cuando estamos abiertos al cambio se puede mejorar. Recomendaba poner a competir a las unidades administrativas (municipalidades y ciudades), dejándolas ensayar con reglas particulares para atraer a diversos pobladores. La descentralización, y sobre todo la descentralización fiscal, fueron dos de sus causas en los noventa. Más recientemente, abogó por ciudades libres porque acelerarían la detección de buenas prácticas en la administración pública y la aplicación de la justicia.

Por las mismas razones, Giancarlo sugirió a las autoridades en el Ministerio de Educación facilitar un sistema plural donde coexistieran los colegios acreditados, con colegios no acreditada por el ministerio. Imaginaba una Guatemala con abundante oferta educativa para todos los gustos, cara y barata, tradicional y vanguardista, formal y de garaje. Asimismo, recomendaba abolir la colegiación obligatoria para profesionales. El mercado distingue entre la excelencia y la mediocridad más ágilmente que los burócratas.

Aplicando la libertad, la propiedad y la competencia como principios elementales, Giancarlo recomendó soluciones a otros problemas como la conservación de los recursos ambientales, la guerra contra las drogas, los sistemas de justicia y policíacos, y más.

Descansa en paz, Gianca, reconfortado en la certeza que libraste la buena batalla. Intercede por quienes seguimos luchando por todo lo que siembre la paz.

Este artículo fue publicado el 18 de marzo del 2016 por la Revista Contra Poder y el CEES.

 

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Una elección es una elección

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Los actores en un proceso electoral actuarán conforme a los incentivos que enfrentan, incluso cuando se trate de elegir a los magistrados que integran la Corte de Constitucionalidad.

¡La campaña de Guatemala Visible acertó! Los guatemaltecos no queremos candidatos (o magistrados) mafiosos, partidarios, influenciables, nepotistas, negociadores y con vínculos al narcotráfico. ¿Cómo alcanzamos ese resultado? A veces esperamos que si los involucrados poseen una información completa y obran con inteligencia, racionalidad y altruismo, cosecharemos el deseado desenlace.

Algunos auto-proclamados fiscalizadores de los procesos en el Congreso, el Colegio de Abogados, la Universidad de San Carlos, la Corte Suprema de Justicia y el Organismo Ejecutivo, están insatisfechos con ciertos finalistas. Hasta el imprudente embajador de Estados Unidos, Todd Robinson, mostró desprecio por la selección de unos magistrados. ¿Cabría concluir, entonces, que los electores de las entidades mencionadas son tontos, apáticos o corruptos, porque los candidatos favorecidos no coinciden con el perfil ideal?

Eso parece opinar Iván Velásquez de la CICIG, si uno analiza las entrevistas que concedió a Siglo 21. Él esperaba que los votantes asumieran “con compromiso el papel que les corresponde”. ¿Cómo sabemos cuando alguien está comprometido? ¿Debe lealtad al proceso mismo, a unos principios enunciados o implícitos, a la línea programática de la CICIG, o a otro criterio? No podemos meternos en las cabezas ajenas para calificar sus mecanismos de toma de decisión. Podría lucir más sensato el plumazo impulsivo de Pablo que la deliberación estudiada de Fito. Adicionalmente, las elecciones agregan las preferencias disimiles de los electores, y no es cierto que las mayorías sean inadvertidamente sabias.

Velásquez ve estas dinámicas a través de unos lentes románticos, porque criticó el “gran derroche de recursos que de pronto se ven en las campañas” para los puestos llenados por el Colegio de Abogados. El jefe de la CICIG cree que “debía ser el acto democrático de elección, simple y pura de los abogados que se acercan a su colegio a depositar el voto por su candidato, sin más parafernalia…” Sólo gana una elección democrática quien saca la mayoría de votos. Si dos o más personas compiten por acceder a un único puesto, lógicamente harán campaña. Las reglas del juego obligan a los candidatos a preocuparse por su popularidad e imagen. Por otra parte, años de estudios universitarios y experiencia profesional no transforma a los abogados y juristas en votantes superiores. Como cualquier mortal, los abogados tienen mil cosas que hacer que rivalizan con un escudriño exhaustivo de la trayectoria de los contendientes. Se dejarán persuadir por frases, promesas y vallas. Lo que es más, serán “partidarios” al elegir al postulado que estudió en la misma universidad que ellos, o que comparte su ideología.

Es de esperar la conformación de facciones que compiten por hacerse del poder, precisamente porque el poder sirve para atender los intereses de los miembros de la propia facción. La búsqueda de rentas es producto de las reglas: cada magistrado titular y suplemente “representa” a un grupo o facción. Cuando la Fiscal General Thelma Aldana pide a sus magistrados electos que se separen de quienes les apoyaron para responder únicamente a la Constitución Política, demuestra que entiende las presiones que se ciernen sobre los magistrados electos.

En otras palabras, la forma en que organizamos la elección de magistrados a la Corte de Constitucionalidad adolece de incentivos perversos y otros incentivos connaturales a las carreras competidas, definidas por la agregación de votos. ¿Existirán reglas para conformar la Corte de Constitucionalidad más adecuadas para institucionalizar el anhelado Estado de Derecho?

Este artículo fue publicado el 11 de marzo del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

No hay papel higiénico

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Otra vez los titulares anuncian que en Venezuela escasea el papel higiénico. ¿Qué tiene de especial este artículo de consumo?

“Después de que los socialistas se acaban el dinero ajeno, eventualmente la gente se queda sin algo casi tan valioso como el dinero: el papel higiénico,” explica John Kass en su columna del 27 de febrero para el Chicago Tribune. Sentencia que una nación sin papel toilette es ingobernable. Así, el papel higiénico se corona como el símbolo de los graves desabastecimientos de artículos de consumo cotidiano.

En septiembre de 2013, el gobierno intervino militarmente la fábrica de papel higiénico y pañales MANPA, en reacción a una crisis similar. Cae por su peso que la militarización de las empresas es contraproducente. Esta vez, el gobierno de Nicolás Maduro prometió importar 50 millones de rollos de papel. Lo hará, explicó el ministro de comercio Alejandro Fleming, “para demostrarle a esos grupos que no lograrán doblegarnos”. ¿Qué grupos? ¿Doblegan a las dictaduras los rollos de papel? Fleming insinuó que las campañas mediáticas sobre la escasez persiguen manipular a la gente, como si la maliciosa prensa hubiese inventando un cuento. ¡Pero de verdad no hay papel!

Aferrado tercamente al socialismo, Nicolás Maduro seguirá haciendo más grande el hoyo. Los fogosos discursos revolucionarios no pueden ocultar el declive de la economía. La otrora próspera nación, poseedora de las más grandes reservas de petróleo, ocupa el antepenúltimo lugar en el Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation y The Wall Street Journal, después de Cuba y Corea del Norte. Más bajo no puede caer. Los desabastecimientos generalizados son consecuencia de un desbordado gasto público, déficits públicos irresponsables, el maltrato a los inversionistas extranjeros y el afán de controlar todo centralizadamente. Se retrocedió a unos niveles de vida equivalentes a los que imperaban recién terminada la II Guerra Mundial, sentencia la agencia basada en Qatar, Aljazeera, que difícilmente puede calificarse como prensa anti-revolución bolivariana. La infraestructura se desintegra y hay cortes de energía constantes. El Fondo Monetario Internacional prevé que la tasa de inflación se dispare a 700 por ciento este año; la gente sale de compras al supermercado con mochilas repletas de efectivo.

Dos acontecimientos recientes alarmaron a los analistas financieros. Maduro recién decretó un gigantesco incremento de 6,000 por ciento al precio doméstico de la gasolina. Aunque sigan gastando menos en combustible de lo que hacemos consumidores en otros países, el vertiginoso aumento dañará los bolsillos de los venezolanos, acostumbrados a pagar centavos.

Además, en enero el régimen bolivariano envió a Suiza un cargamento de lingotes de oro valuado en U.S. $1.3 mil millones de dólares, y no es el primero. De enero a noviembre del 2015, el gobierno de Venezuela vendió U.S $ 4.4 mil millones de oro. La falta de liquidez pudo mover al gobierno a efectuar trueques de oro por dólares; tal vez no tienen plata ni siquiera para importar papel higiénico…O quizás emplee este embarque para saldar deudas por vencer. En cualquier caso, se teme que Venezuela pronto incumplirá sus compromisos de deuda. Después de que Hugo Chávez repatrió ese oro en un arrebato nacionalista, su regreso a Europa es casi tan emblemático de la situación como la falta de papel higiénico.

En abril del año pasado, David Boaz del Instituto Cato escribió que cuando asistió a una conferencia en Rusia en 1990, le recomendaron llevar su propio papel toilette. Evidentemente, el socialismo del siglo XXI es tan incompetente como el socialismo del siglo XX para producir tan sencillo artículo. La desaparición del papel higiénico subraya que Venezuela ya alcanzó la etapa final del socialismo.

Este artículo fue publicado el 3 de marzo del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

La foto fue adaptada del sitio Imperfect Parents.

Amiguismo

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La opinión pública exige capturas de empresarios corruptos, pues no basta con encarcelar a los funcionarios públicos involucrados en actividades criminales.

¡Que rueden las cabezas de empresarios! El grito brota de bandos aparentemente opuestos. Gritan quienes desdeñan lo económico, por considerarlo inevitablemente mundano, sucio, o explotador. Y vociferan quienes lamentan que la mala conducta de algunas personas desencadene el rechazo de los mercados libres.

Los empresarios y los funcionarios públicos que abusan del poder para enriquecerse ilícitamente desprestigian tanto la actividad política como la empresarial. Hoy se habla de un sistema de capitalismo crony, amiguismo, o capitalismo de amiguetes o compinches. Incluso aparece una definición en Wikipedia: “describe una economía en la cual el éxito empresarial depende de una relación cercana entre los empresarios y los funcionarios públicos. Puede exhibirse en el favoritismo al distribuir permisos legales, ayudas gubernamentales, exoneraciones de impuestos y otras formas de intervencionismo estatal.” El ubicuo mal ataca tanto a economías desarrolladas como a economías en vías de desarrollo.

¿Hay amiguismo en Guatemala? Claro que sí. Allí donde el gobierno y el mercado se intersectan, no acumulan riqueza quienes realmente lo merecen por su arduo trabajo, afán de servicio, destrezas mercantiles, manejo transparente de los recursos, eficiencia o competitividad. Se enriquecen quienes pueden manipular el poder del estado, y lo hacen a costa de actores económicos honrados con menos conexiones. A veces, causas nobles como la protección del ambiente y hasta la lucha contra la corrupción sirven de justificación para la colusión gobernante-empresario. Quienes ostentan el poder político eligen a los ganadores y los perdedores en el mercado. Los tomadores de decisión poseen gustos, tendencias ideológicas y preferencias por amigos que distorsionan las elecciones económicas.

Curiosamente, esta intervención de los mercados se asocia menos con socialismo que con capitalismo. Como el socialismo, el amiguismo implica privilegio, dirigismo y redistribución, e incluso gusta retratarse como un medio necesario para atender al pobre. Un caso estudiado es el de los cupones de alimentos en Estados Unidos, distribuidos a más de de 47 millones de ciudadanos, en principio para permitir el acceso a alimentos baratos o gratis a personas de escasos recursos. Con el tiempo, no obstante, el programa pasó a otorgar subsidios masivos a productores de gaseosas y comida chatarra. Los restaurantes de comida rápida y otros productores de alimentos quieren ser receptores de los cupones. El gobierno perjudica la salud de los usuarios de cupones, alertan los médicos, porque consumen en exceso alimentos dañinos. A veces, lo que ocurre tras poner en marca los planes dista del fin enunciado. Las regulaciones aprobadas crean incentivos para negocios turbios. Debemos intentar prever las consecuencias no intencionadas, y no conformarnos con el romanticismo de las buenas intenciones. Debemos anticipar que los beneficios se concentrarán en manos de ciertos actores no contemplados por quienes diseñaron el plan, y que los costos elevados se distribuirán entre el resto de ciudadanos.

¿Cómo podemos sanear las instituciones socio-económicas pervertidas y dañinas? Los socialistas quisieran abolir los mercados y desaparecer a todos los capitalistas, mientras los defensores de los mercados libres piden limpiar la administración pública. Vilificar indiscriminadamente al sector empresarial y al mercado es un error, es como tirar al bebé con todo y el agua en que lo hemos bañado. Centremos energías en combatir la búsqueda de rentas, los incentivos perversos y las oportunidades de corrupción que propicia el ejercicio del poder.

Este artículo fue publicado el 26 de febrero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

Sobre la cita entre Kirill y Francisco

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No es totalmente cierto que la reunión celebrada el 12 de febrero en Cuba, entre el Patriarca Ortodoxo de Moscú y toda Rusia, Kirill, y el Papa Francisco, marcara el final de una enemistad que data del cisma de 1054.

Juan XXIII invitó a observadores ortodoxos al Concilio Vaticano II. El Patriarca Atenágoras I de Constantinopla se reunió con Su Santidad Pablo VI en 1965 y 1967: ellos dieron marcha atrás a la mutua excomunión. Reconocido como el primero entre pares, es decir, entre los patriarcas ortodoxos, Bartolomé I de Constantinopla ha forjado una relación amistosa con los tres últimos pontífices de la Iglesia Católica: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Bartolomé I firmó declaraciones conjuntas con San Juan Pablo II en 1995, 2002 y 2004, y con Benedicto XVI en el 2006. Asistió a la inauguración papal de Francisco y se reunió con él en cuatro ocasiones durante su visita a Tierra Santa. Bartolomé I y Francisco han emitido dos comunicados.

Por tanto, existen importantes acercamientos previos. Sin embargo, es la primera vez en casi mil años que un patriarca de Moscú y toda Rusia se encuentra con un papa católico. La cita se ha venido cocinando por años. De los 300 millones de cristianos ortodoxos, casi la mitad pertenecen a la autocefalía o autonomía encabezada por el Patriarca Kirill.

Los dos líderes religiosos subrayaron el hecho que sus conversaciones, y el documento firmado, son de índole pastoral y no política. “Los ortodoxos y los católicos debemos aprender a dar testimonio unánime en aquellas áreas en las cuales es posible y necesario,” afirman Francisco y Kirill. Claramente, la violencia contra los cristianos, mayormente en Medio Oriente y el norte de África, es una de estas esferas. Como lo expresó Su Santidad Francisco hace un par de años, “Cuando quienes odian a Cristo matan a un cristiano…no le preguntan antes de disparar si es luterano, u ortodoxo, o evangélico…Si el enemigo nos une en la muerte, ¿quienes somos nosotros para dividirnos en vida?”

El acercamiento en Cuba ocurrió meses antes del Gran y Santo Concilio de la Iglesia Ortodoxa, programado para junio del 2016. Allí se discutirá, entre otras cosas, la cohesión de las iglesias ortodoxas y su apertura hacia el mundo occidental. Para la iglesia rusa, el primer punto es significativo porque la mayoría de sus fieles residen en Ucrania. Aparentemente, ellos desean formar su propia iglesia autocéfala desde que su país fue intervenido militarmente por Rusia, con lo cual se convertirían en la comunidad ortodoxa más numerosa. Ni el Presidente Putin ni el patriarca Kirill quisieran que esto ocurra; se ve que debido a la relación cercana entre iglesia y estado en Rusia, es un tanto difícil separar lo pastoral de lo político. Dicho conflicto ha creado tensión entre los patriarcas de Constantinopla y Rusia.

Kirill, descendiente de una familia con fuerte arraigo ortodoxo, comparte el análisis de Benedicto XVI respecto de los riesgos que enfrenta Occidente. Habiendo experimentado la opresión comunista totalitaria, ambos líderes vieron en el secularismo y el colapso moral de la sociedad amenazas que conducen a nuevas tiranías. Esta amenaza sigue latente, pero el papa actual y el Patriarca Kirill se centran ahora principalmente en la persecución y el martirio de los cristianos de hoy, y por ello resalta el valor de la libertad religiosa.

El punto 14 lee así: “Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe.” Si sólo, parecen decir entre líneas, pudiéramos aprender a convivir en paz no sólo entre cristianos sino también con los musulmanes…

Este artículo fue publicado el 19 de febrero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

¡Leyes peligrosas!

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Ya empiezan a circular noticias sobre iniciativas de ley, decretos y acuerdos ministeriales que perjudican a la ciudadanía.

Se percibe un febril activismo legislativo y ministerial desde principio de año. A los guatemaltecos nos cuesta mantenernos al día. Quienes no somos abogados, tenemos dificultad en aprehender los alcances de ciertas disposiciones, ya sea porque no comprendemos los tecnicismos o porque los autores usan nebulosos eufemismos. Sin embargo, tenemos la certeza de que nuestras autoridades nos imponen costos directos o indirectos.

Una búsqueda rápida en el sitio del Congreso de la República revela los diputados han conocido por lo menos 16 iniciativas de ley en lo que va del año. Su numeración, desde 4885 hasta 5020, indicaría la existencia de por lo menos 135 iniciativas, algunas quizás ya convertidas en decretos aprobados. Adicionalmente, están desengavetando proyectos viejos y controversiales. La iniciativa 3896, Ley Nacional de la Juventud, por ejemplo, es una propuesta tan dañina como innecesaria, porque la Constitución ya protege los derechos de los jóvenes. Otra iniciativa resucitada es Ley de Desarrollo Rural Integral (No. 4084), cuyos graves defectos se discutieron fuertemente hace cuatro años.

No se han publicado los decretos aprobados en el 2016 en el sitio del Congreso, pero noticias periodísticas cubren algunos de ellos, siendo el Decreto 14-2016 el más sonado. Las reformas aprobadas a la Ley Orgánica del Legislativo provocaron una ola de transfuguismo, pues los costos de cambiar la afiliación partidaria serán más elevados una vez entre en vigor la ley.

Algunas leyes contravienen o cambian el sentido de disposiciones anteriores y otras contienen inconstitucionalidades. Es alarmante la facilidad con que se vulneran nuestros derechos básicos, como el derecho a la propiedad. Tal es el caso de los Acuerdos Ministeriales 14 y 15 emitidos por el Ministerio de Cultura y Deportes, que atentan contra la propiedad privada de los bienes arqueológicos y del patrimonio cultural. Otras disposiciones tienden a inmiscuir al Gobierno en el seno del hogar y minar la patria potestad, muchas veces con efectos destructivos de la unidad del núcleo familiar. No bastan las buenas intenciones de los legisladores que ambicionan, de un plumazo, erradicar los problemas de salud que causa el tabaco, o la violencia intrafamiliar, o la pobreza. A veces lo dispuesto cosecha resultados diametralmente opuestos a los que anuncian los títulos de las iniciativas.

Este activismo genera, por supuesto, presión sobre el gasto público, porque se crean dependencias o se suman atribuciones a las entidades existentes. Los legisladores tienden a proponer impuestos nuevos o tasas impositivas más altas. No pocas veces, la búsqueda de fondos lleva a los diputados a caer en la doble imposición fiscal, en violación de los principios elementales de la tributación. Uno de los argumentos en contra de la Ley de la Juventud, por ejemplo, es que propone costear la secretaría de la juventud inflando en un uno por ciento el pago sobre las utilidades o ganancias empresariales del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Hace un año, Prensa Libre reportó la existencia de 60 mil leyes vigentes, muchas de las cuales son obsoletas; las más antiguas datan de 1873. Leí otro estimado según el cual los guatemaltecos debemos acatar alrededor de 70,000 disposiciones legales. Imagino que ya suman más…

Las leyes son reglas del juego que inciden sobre nuestras decisiones de ahorrar, invertir, comprar, generar empleos, emigrar, formar familias, y más. Los cambios bruscos crean altísimos costos para los gobernados. Se erosiona el respeto que nos merecen las normativas, y su valor, en la medida en que sean demasiadas, se contradigan unas con otras, y debiliten los principios que deben regir la convivencia pacífica.

Este artículo fue publicado el 12 de febrero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

¡No vengan a Dinamarca!

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Para asilarse en Dinamarca, Usted tiene que entregar su patrimonio por encima de 1,340 Euros para sufragar los gastos de su manutención.

“Dos males no hacen un bien,” subrayaba mi papá cuando, por ejemplo, sus hijos devolvíamos un golpe por otro, o cuando mentíamos para encubrir una falta previa. Los diputados de Dinamarca me recordaron el refrán, cuando la semana pasada aprobaron una ley que permite a las autoridades confiscar las posesiones de los inmigrantes refugiados. El parasitismo de generosos programas estatales no se corrige violando el derecho a la propiedad privada.

Quienes huyen del Oriente Medio, África del Norte y otros lugares conflictivos y solicitan asilo en Dinamarca podrán quedarse con sus argollas matrimoniales y joyas de valor sentimental, pero deberán entregar otros bienes. ¿Quién decidirá qué y cuánto entregan? ¿Bastará lo confiscado para costear su permanencia en dicho país? La medida pone de manifiesto el temor que invade a los europeos debido al masivo influjo de hordas de extranjeros, que amenazan su estilo de vida. El año pasado, Dinamarca recibió un número récord de 20,000 personas. En Suecia y Alemania estiman una oleada de 190,000 y 1.5 millones de refugiados anuales, respectivamente.

Se dice que la migración obedece a tres móviles principales: huir del peligro, buscar mejoras económicas y aprovechar jugosos beneficios sociales. Las crisis humanitarias ablandan el corazón. En cambio, genera un recelo nacionalista el mito según el cual los foráneos vienen a “robar” empleos escasos. Más indignación sienten los concienzudos tributarios al ver copados los servicios gubernamentales, incluyendo los servicios policíacos, por gente extraña que no paga impuestos. En la práctica, es complejo identificar el móvil de un migrante, porque hasta los más desesperados buscan radicarse allí donde se prometen mejores condiciones.

La crisis migratoria evidencia los incentivos perversos que crean los Estados Benefactores que otrora orgullecían a los alemanes, suecos y daneses. Los esquemas redistributivos, como otras tantas regulaciones, producen injusticias y costos ocultos. ¿Cómo no va a resultar un imán la promesa de salud y educación garantizada y gratuita en Dinamarca? En tanto, las autoridades de Lituania declaran que han abierto sus puertas de par en par, pero los refugiados no van allá porque recibirían menos subsidios. Un periódico sueco reportó que más de 30 personas buscando asilo rehusaron ser albergados temporalmente en un parque de diversiones, porque no querían residir en el campo. “Venimos a vivir, no a trabajar,” dijo claramente un migrante caradura.

¿Y qué si el escaso patrimonio que lograron sacar consigo los inmigrantes a Europa, iba a ser invertido en actividades productivas? Años atrás, migrantes aventureros y emprendedores construyeron Estados Unidos y Argentina, entre otros países. Llegaron a convivir en paz; a sembrar raíces, produciendo y creando riqueza, sin ninguna expectativa de depender de regalos o protecciones. Para atraer ese perfil de migrante, es necesario eliminar las oportunidades para parasitar.

Por otra parte, Otto von Bismarck diseñó el Estado Benefactor en 1883 para una sociedad con una abundante fuerza laboral joven y una población que moría antes de los 45 años. Hoy, los sistemas de bienestar están quebrados por el invierno demográfico y sucesivas debacles económicas. Es decir que aún antes de la crisis de refugiados, los europeos tendrían que haber empezado a reformar sus sistemas de seguro social y demás programas sociales.

Quizás los políticos tengan más pavor de confrontar esta realidad que de los refugiados. Están acostumbrados a prometer el bienestar general y la redistribución a las masas votantes, y ellas a su vez se habituaron a reclamar los programas sociales como derechos adquiridos.

Este artículo fue publicado el 5 de febrero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.