Yo pagué mordida…

ipaidabribe
La lucha ciudadana contra la corrupción pasa por efectivos sitios para reportar el pago de mordidas.

Los esposos Swati y Ramesh Ramanathan se mudaron de Estados Unidos a la India para contribuir a mejorar la calidad de vida en las ciudades hindús. Fundaron una asociación no lucrativa, Janaagraha, que intenta incrementar la participación ciudadana en la administración pública, incluso en la elaboración de los presupuestos. Pronto tomaron conciencia del costo que padecen los habitantes de su nuevo hogar por causa de la “corrupción al detalle”, como le llama Swati. Ello los motivó a lanzar el sitio ipaidabribe.com (Yo pagué una mordida). Allí los ciudadanos pueden reportar anónimamente qué pagaron, a quién y cuando. Ahora sabemos que en Hyderabad, India, para recibir un reembolso del fisco al cual tienen derecho, las personas deben pagar 10,000 rupias. O que en Karachi, Paquistán, es necesario pagar 3,000 rupias por la licencia de conducir, después de haber aprobado el examen. En Nairobi, Kenia, los padres de familia tienen que pasar dinero bajo la mesa a oficiales con poder discrecional para admitir a sus hijos en la secundaria.

Ipaidabribe.org cosecha resultados novedosos. Usualmente, se castiga tanto al corrompido como al corruptor, por lo cual ninguno de los dos delata la transacción. Dicho silencio es dañino: nos impide dimensionar el fenómeno. El cúmulo de reportes en este sitio genera estadísticas que permiten conocer a fondo cómo se llevan a cabo los principales abusos de poder, cuáles patrones se repiten, el tipo de mordidas que se extraen, la concentración en una u otra dependencia, y más. También es posible reportar que se detectó un funcionario honesto, o que no se pagó la mordida solicitada. Es como una foto de este mundo antes secreto.

El sitio hindú anuncia que ha recibido 71,050 informes de 1,068 ciudades. Organizaciones no lucrativas y gobiernos de más de 17 países han contactado a la Sra. Ramanathan para replicar el proyecto, y ya existen páginas electrónicas similares. En América Latina se implantó el programa en Guyana y Colombia, y pronto estará disponible para los ciudadanos de Brasil y Argentina. En Guatemala existe algo parecido: guatemalasincorrupcion.org. Con la información recaba, la asociación cívica puede solicitar a las autoridades que pongan en marcha mejores sistemas y que hagan cumplir la ley.

El anonimato del informante tiene una desventaja: no se puede verificar la veracidad del reclamo. La gran mayoría de usuarios del sitio hindú, sin embargo, son honestos. Además, cuando el río truena es porque piedras lleva. Múltiples quejas sobre un oficial confirman un problema.

No existen garantías de que las delaciones, por sí mismas, tendrán impacto. A veces, un funcionario puede mejorar la calidad de su servicio por el mero temor a ser señalado, pero algunos se podrían resistir a cambiar su conducta inmoral aún después de ser detectados, nombrados y avergonzados públicamente.

La esperanza es que esta información conduzca a eliminar trabas y discrecionalidades, o a reformar los procedimientos defectuosos. El comisionado del transporte de un estado de Bangalore promovió una reforma del departamento de tránsito sobre la base de la información provista por el sitio. Ahora, la aplicación para obtener una licencia se completa en línea y los exámenes de conducir son automatizados. El comisionado buscó eliminar las decisiones caprichosas y discrecionales de los inspectores del tránsito. Tuvo que despedir a algunos oficiales maleados y también filmar a todos los que laboran en la oficina, para asegurar un manejo transparente de su trabajo.

Guatemala Sin Corrupción y otros sitios similares, como Ipaidabribe, pueden aumentar el control ciudadano sobre sus servidores públicos haciendo visible la corrupción.

Este artículo fue publicado el 29 de enero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

Donaciones tóxicas

IMG_0988
¿Extraña coincidencia? Mientras el Presidente Jimmy Morales recomendaba a los guatemaltecos no depender de la caridad, un filántropo estadounidense nos sugería leer Toxic Charity.

El Presidente Jimmy Morales intercaló una advertencia sobre la caridad en su discurso pronunciado con ocasión del Te Deum Cristiano Evangélico. Dijo que quienes viven en extrema pobreza están menos sedientos de la ayuda extranjera que otros conciudadanos, acostumbrados a financiar sus actividades, total o parcialmente, con donativos. No emprendemos proyectos rentables y auto-sostenibles, sino gastamos (y a veces despilfarramos) fondos ajenos. En el camino, perdemos nuestra dignidad.

Coincidentemente, asistí a una reunión en la cual nos recomendaron un libro por Robert Lupton titulado Toxic Charity. La referencia fue dada por un hombre muy caritativo; un empresario estadounidense que desarrolló programas de inversión para aliviar la pobreza en Nicaragua. Lupton asegura que vivimos en la era de la compasión. Según el Charity Navigator, el sector caritativo de Estados Unidos ha crecido exponencialmente. Es una industria de U.S. $358 mil millones. Guatemala recibió en ayuda oficial para el desarrollo U.S. $ 387.9 millones en el 2014, U.S. $88.5 millones más que el año anterior. Y la tendencia en Estados Unidos se replica mundialmente, inclusive aquí. Guatemala es el país más solidario de América Latina, según un índice de caridad de Charities Aid Foundation.

No cabe duda que dar nos hace felices. Lupton agrega, “la industria de la compasión es casi universalmente aceptada como una empresa virtuosa y constructiva. Lo que es verdaderamente sorprendente es que sus resultados prácticamente no se examinan.” Después de trabajar con iglesias, agencias gubernamentales y empresarios, Lupton concluye que las buenas intenciones pueden incluso causar daño.

El libro citado da un ejemplo centroamericano: lo erogado por un grupo de universitarios cristianos que viajó al istmo para repintar un orfanato, hubiera cubierto el costo de pagar a dos pintores locales, contratar a dos maestros tiempo completo, y comprarle uniformes a todos los estudiantes del colegio.

Lupton aclara que no cuestiona las buenas motivaciones del donante, sino las consecuencias no intencionadas. Los viajes de servicio no empoderan a los destinatarios ni mejoran su calidad de vida de forma sostenida. No alivian la pobreza ni tampoco cambian la vida de los donantes para bien. Tienden, en cambio a “debilitar a los servidos, fomentar relaciones deshonestas, erosionar la ética de trabajo del beneficiario, e incrementar la dependencia.” El autor de Toxic Charity advierte que “la misericordia sin la justicia degenera en dependencia y un sentido de merecimiento”.

Es un error entrar en pánico de crisis frente a una carencia crónica, como el hambre. El autor aboga por que los programas caritativos busquen formar relaciones duraderas en paridad, basadas en la confianza mutua. Es preferible entablar relaciones comerciales que relaciones de dependencia: crear productores y no mendigos. A los destinatarios, recomienda “desintoxicarse de la ayuda y promover la empresarialidad y el libre comercio. Invertir en infraestructura. Asegurar préstamos razonables, no donativos.”

Dirigiéndose a la comunidad internacional, el Presidente Morales aclaró que no quería sonar mal agradecido. Yo entendí que su punto era similar al de Lupton. Los guatemaltecos tenemos que recobrar nuestra dignidad, asumiendo la responsabilidad por nuestro propio destino. Recuperar el control sobre el desarrollo conlleva balancear la auto-gestión, la descentralización y la desregulación con una apertura comercial de cara al resto del mundo. Porque en palabras de Jonathan Glennie, autor de libros de desarrollo, “lo más triste del mundo no es la pobreza; es la pérdida de dignidad.”

Este artículo fue publicado el 22 de enero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

Mandantes y exigentes

IMG_0990
El equipo de Libertópolis usa la palabra mandante cuando se refiere al ciudadano promedio. En nuestra calidad de votantes, delegamos el poder en quienes temporalmente hacen gobierno, no para que hagan lo que les apetezca, sino para que hagan nuestra voluntad.

Yo raramente me siento mandante. La mayoría de los guatemaltecos llevamos una existencia alejada de la clase política. Ni siquiera cuando los políticos se esmeran por captar más votos, durante el tiempo de campaña, intuyo que me coquetean. En parte se debe a la naturaleza del juego. Es imposible satisfacer siempre a todos, porque no coincidimos en cuestiones como el monto ideal para el salario mínimo, la forma adecuada de educar a nuestra juventud o cuáles deben ser las prioridades del Ministerio Público. El proceso electoral nos recordó que la participación en eventos cívicos no se traduce instantáneamente en el resultado anhelado. El candidato de nuestra predilección puede perder y el Congreso puede aprobar leyes que consideramos dañinas. Aunque junto con los organismos internacionales y los gobiernos prestamistas, los tributarios financiamos la fiesta, en la práctica no escogemos ni a los invitados, ni la música, ni la comida servida.

El año pasado, vivimos unos días en que gloriosamente percibíamos recobrar el control como mandantes. Se logró la renuncia y encarcelamiento de altos funcionarios, símbolos de corrupción y abuso de poder. Aunque sea un gigantesco paso, el hecho que los mandantes, con mucho esfuerzo, seamos capaces de hacer rodar cabezas no resuelve el problema del fondo.

¿Habrá una forma de garantizar el buen comportamiento de los funcionarios electos que no requiera llevar al país al borde de la zozobra, y que se traduzca en una razonable satisfacción de los mandantes?

Primero, debemos recuperar control del gasto público. ¿Qué pasaría si las dependencias estatales administraran sus presupuestos como lo hace una empresa comercial, siguiendo estrictos estándares de contabilidad? Podríamos entonces medir su desempeño con base en resultados concretos. Podríamos aprehender los derroches y los errores. Recompensar a los funcionarios por cuadrar los egresos con los ingresos, y hasta generar ganancias, los obligaría a buscar la eficiencia en su gestión. Los gerentes procurarían estirar al máximo sus asignaciones presupuestarias, como se acostumbra en el mercado económico. Eso se traduciría en un cuidado mayor de nuestras contribuciones al fisco. Hemos insistido por años en una constitución fiscal con reglas prácticas, duraderas y estables, por el rigor que dichas normas imprimen al Gobierno.

Hoy ciertos guatemaltecos están dispuestos incluso a pagar por una plaza pública. Compran la inamovilidad en el cargo y un chorro constante de ingresos, así cumplan con sus obligaciones o no. Nos afligen las planillas onerosas, el peso de la mediocridad, y las plazas fantasmas. Incluso los presidentes y ministros están maniatados por los pactos colectivos y por rígidas trabas. Una segunda forma de mejorar los incentivos en beneficio de los mandantes, es promoviendo el servicio civil por contrato, por un tiempo definido, sujeto a renovación con base en mérito. No hablamos aquí de usar estructuras paralelas que se suman a la planilla pétrea, sino de unificar, simplificar y transparentar las reglas para todos el servicio civil. Así tendrían efecto las revisiones periódicas del trabajo realizado, las metas de corto y mediano plazo, e incluso las recompensas a empleados ejemplares. La agilidad y apertura son rasgos que pueden poseer los mercados laborales estatales tanto como los privados.

Centremos nuestra atención en instaurar tales reglas que no importe si el cargo público es ocupado por un ángel o un diablo. Pedro y Perico de los Palotes ajustarán su actuar a incentivos que los impulsan a cumplir con sus obligaciones para con los mandantes, sin despilfarrar nuestros tributos.

Este artículo fue publicado el 15 de enero del 2016 por la Revista Contra Poder y el CEES.

Año Nuevo, lucha nueva

IMG_5244
Una gran expectativa acompaña el inicio del año: ¿será el 2016 el año en que los guatemaltecos derrotemos al dragón llamado corrupción?

La ex Ministra de Finanzas de Nueva Zelanda, Ruth Richardson, estará en Guatemala a mediados de enero, coincidiendo su visita con la toma de posesión del nuevo presidente, Jimmy Morales. Nueva Zelanda es una buena referencia en materia de corrupción, ya que desde que arrancó el Índice de Percepción de Corrupción en 1995, consistentemente emerge como uno de los países más transparentes del mundo, si no el primero.

En la medición de Transparencia Internacional correspondiente al 2014, la última estadística disponible, Nueva Zelanda ocupa el segundo lugar con una calificación de 91. Guatemala se ubica en la casilla 115 de un total de 175 países, con un abismal punteo de 32. “Las comparaciones son odiosas”, dice la frase proverbial, y podríamos inventar excusas. Históricamente, Nueva Zelanda la tuvo fácil, porque su población de ovejas no corruptibles excedió el número de seres humanos. Además, las islas habitadas por los Maorí, se convirtieron en colonia inglesa en 1840, con lo cual heredaron un sistema de derecho consuetudinario y un gobierno parlamentario. Finalmente, es un país rico: su Producto Interno Bruto per cápita nominal de US$ 35,966, mientras el nuestro es de US$ 3,477.89.

Es cierto. Pero la trayectoria de ambos países pudo ser distinta. El profesor Daniel Treisman realizó una investigación que reveló que las ex colonias británicas tienen una especie de protección contra el embate de la corrupción, pero luego Reyer Gerlagh y Lorenzo Pellegrini concluyeron lo contrario. No todos los territorios con dicho pasado se salvan del embate de la corrupción.

Sí existe un demostrado vínculo entre economías abiertas y prósperas y la transparencia. Nueva Zelanda es la tercera economía más libre del mundo gracias a un conjunto de reformas liberalizadoras que Ruth Richardson contribuyó a implantar entre 1984 y 1994. La descripción que hace el Índice de la Libertad Económica de la economía nuevo zelandesa es envidiable. La piedra angular de la reforma económica de los ochenta y noventa fue la apertura comercial: una liberalización de comercio unilateral redundó en bajas barreras no arancelarias y un arancel promedio de 1.6 por ciento. Nueva Zelanda ocupa el segundo lugar en el Índice Internacional de Competitividad Tributaria. La carga tributaria es relativamente baja: la tasa máxima del impuesto sobre la renta para individuos es de 33% y para corporaciones es de 28%. El país es más competitivo por el hecho de no tasar las herencia o las ganancias de capital. El sector financiero es altamente competitivo. Un empresario puede fundar su negocio en un día, completando un único trámite; tanto los reglamentos para los negocios como el mercado laboral son flexibles. Adicionalmente, se eliminaron los subsidios agrícolas. Nueva Zelanda tiene los subsidios más bajo de cualquier país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el sector agrario es ahora diversificado y competitivo.

Nueva Zelanda posee un fuerte Estado de Derecho. Garantiza la propiedad privada y la inviolabilidad de los contratos. El soborno es fuertemente castigado; las leyes velan porque los funcionarios públicos presten un servicio transparente. En su libro Making a Difference (1995), Richardson confiesa que “la práctica de la política en Nueva Zelanda se distingue por dos libertades—la libertad de la corrupción y la libertad de movimiento. Ni una sola vez encontré una violación de la primera.”

La lección es contundente: entre más simples y directas sean las trabas gubernamentales, más bajos son los incentivos para el chantaje, soborno y el abuso del poder para ganancia personal. Esa debe ser la estrategia de la Administración Morales.

Este artículo fue publicado el 8 de enero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

Jóvenes protagonistas

11949375_10154145098298222_2826315663038806274_n

Los jóvenes universitarios que convocaron y participaron en las manifestaciones pacíficas fueron los protagonistas del 2015.

Tres figuras que combatieron la corrupción durante el 2015 son Todd Robinson, embajador de Estados Unidos en Guatemala, Iván Velásquez, comisionado de la CICIG, y Thelma Aldana, Fiscal General de Guatemala. Robaron cámara dando un golpe al modus operandi de los gobernantes, colaborando en la captura y encarcelamiento del binomio presidencial, de otros altos funcionarios públicos y algunos empresarios. Quizás tuvieron más que ver con alterar el resultado previsto de las elecciones generales que los ciudadanos manifestantes, pero yo quisiera resaltar el rol de los jóvenes que salieron a las calles e inundaron las redes sociales con sus mensajes anti-corrupción, porque se perfilan como una fuerza innovadora.

Liderazgo difuso, prontitud de acción, honestidad y un impacto más allá de las fronteras nacionales son cuatro características que describen a estos protagonistas. Las palabras movimiento, organización o conspiración no cuadran con este fenómeno, porque lo ocurrido en Guatemala no es un asunto formal, con jerarquía y caudillos. Algunos nombres nos suenan: Phillip Chiccola, Paulina Aris, Lucía Mendizabal, el equipo de Libertópolis, Jóvenes por Guatemala, Guatemala Visible, Primero Guatemala, Anonymous, Movimiento Ciudadanos Contra la Corrupción, Guatemala Activa, grupos de estudiantes universitarios y más. Hay liderazgo, pero es compartido. Los líderes deliberadamente evitan usar su activismo para provecho personal. La actitud de “hacer y desaparecer” contrasta con el afán de lucirse, propio de un político en campaña. Contra toda expectativa, por la desconfianza del guatemalteco, esta actitud hizo creíbles las invitaciones a manifestar. Gustó a los participantes de toda edad que el canto del himno nacional se convirtiera en el gesto unificador, sustituyendo los fogosos discursos ideológicos.

Asociamos con la juventud su veloz y eficaz comunicación, pues arriba del 80% de los cibernautas son menores de 34 años. Hay más de 2 millones de cuentas de Facebook en el país y un número mayor es usuario de internet; 9 de cada 10 ciudadanos tiene celular. La consultora Findanse estima que se enviaron 66,000 invitaciones para asistir a la primera manifestación del 25 de abril. Todos conocen el hashtag #Renuncia Ya. El día con más conversaciones en redes sociales en el 2015 fue el 27 de agosto, día del Paro Nacional. La dimisión de Otto Pérez Molina fue conocida en poquísimas horas luego de efectuarse. Las redes sirven para difundir rumores falsos, pero sobre todo sirven para proveer información veraz, no censurada, evocar una indignación colectiva y medir la reacción ciudadana.

El grito anti-corrupción es, sin lugar a dudas, el común denominador de los jóvenes manifestantes. No son de izquierda ni de derecha, subrayaron varias veces, pero todos condenan el abuso del poder, el robo y el despilfarro por parte de sus representantes electos. Piden gobernantes probos y procesos administrativos transparentes. De allí que la honestidad sea el valor que más asociamos con los jóvenes ciudadanos. No pueden exigir a otros conductas que ellos mismos no se esfuerzan por vivir. Y tienen la solvencia moral de exigir precisamente porque no pesa sobre sus hombros una reputación manchada.

Finalmente, no cabe duda que las plazas públicas repletas de jóvenes manifestantes tuvieron repercusiones internacionales. No sólo porque guatemaltecos en el exterior se unieron a las protestas desde la distancia, sino porque sus homólogos salvadoreños, hondureños y argentinos, entre otros, ahora ejecutan esfuerzos parecidos. Por el bien que estos jóvenes pueden hacer en Guatemala en el futuro cercano, merecen ser reconocidos como actores protagonistas del 2015.

Este artículo fue publicado el 1 de enero del 2016 en la Revista Contra Poder y el CEES.

¿Qué es un Jubileo?

jubilar-misericordia-3
Asociamos la paz y la amistad con las fiestas navideñas, pero este año el sentimiento dominante debe ser la alegría, subrayada por el inició del Año de la Misericordia el pasado 8 de diciembre.

Este artículo intenta explicar en qué consiste un año santo o un jubileo, y qué beneficios podemos cosechar de dicha celebración. En una bula emitida el 11 de abril, el Papa Francisco anunció la convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. El pontífice nos invita a reflexionar con mayor intensidad sobre las implicaciones de un Dios que es Amor, como lo resumió Juan el evangelista. El Dios cristiano es amoroso, y “la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia”, escribe Francisco. Nos debe impulsar a ser mejores personas la gratitud y el amor que inspira Dios-Amor.

Grito de alegría es lo que significa la raíz latina de la palabra jubileo, iubilum. También se traza una línea etimológica del término hebreo yobel, un macho cabrío. Los judíos solían anunciar el año jubilar sonando un shofar, o cuerno de cordero, en Yom Kipur, el día de la expiación y del perdón. Cada cincuenta años, los judíos celebraban un año jubilar o sabático: se dejaba sin arar la tierra, se restituían propiedades a quienes las habían perdido y se liberaba a los esclavos, entre otras cosas. El Papa Bonifacio VIII convocó al primer año jubilar en la Iglesia Católica en 1300, y resolvió celebrar jubileos ordinarios cada siglo. Años más tarde, pretendiendo que cada generación viviera por lo menos un año jubilar, se determinó que fueran cada 25 años. Los jubileos constituyen una invitación a retornar a la vida de fe mediante el perdón y la reconciliación.

El año santo recién inaugurado es el número 65 de los jubileos extraordinarios celebrados por la Iglesia Católica al día de hoy. El anterior tuvo lugar en el 2000. El 24 de diciembre de 1999, San Juan Pablo II se arrodilló para rezar en el umbral de la Puerta Santa recién abierta, inaugurando el Gran Jubileo que conmemoró los dos mil años (más o menos) de la venida de Jesucristo al mundo.

La apertura y el cierre de la Puerta Santa en San Pedro, y luego en las designadas basílicas y catedrales alrededor del mundo, se ha convertido en el acto simbólico de los años jubilares. Quienes libremente atravesemos estas puertas, aceptamos conscientemente a Dios y buscamos el auxilio de Su gracia. Pasamos del peligro al lugar seguro. Al abrir la puerta Francisco pronunció las siguientes palabras: “Es esta la puerta del Señor: Por ella entrarán los justos. Abridme las puertas de la justicia: Entraré para dar gracias al Señor. Por tu gran misericordia, entraré en tu casa, Señor: Me postraré hacia tu templo santo”.

El Papa Francisco ha expresado su temor de que ciertos sucesos violentos, como los atentados terroristas en París, son “piezas” de una tercera guerra mundial que se da por pedazos. Un mundo sacudido por la confrontación puede tomar fuerzas de recentrar la vista en el mensaje y ejemplo de vida de Jesucristo. Obviamente, siendo Dios y Hombre, Jesús lo hizo todo bien, como dice San Marcos. Heridos por el pecado, a nosotros nos cuesta mucho más obrar como debemos, pero no por ello dejamos de esforzarnos por imitar a Jesucristo. Alegra saber que Dios no nos rechaza; nos recibe con brazos abiertos cada vez que corremos de vuelta a buscarlo. La reconciliación con Dios a través del sacramento de la penitencia o la confesión nos permite recomenzar una y otra vez. Nuestro paso por esta tierra es, en resumidas cuentas, una continua lucha por alcanzar la perfección. Además, aprendemos a perdonar a quienes nos han hecho daño.

Aún los no creyentes sacarán provecho de leer detenidamente los escritos alusivos al año santo, porque el mensaje de perdón, reconciliación y misericordia pueden ayudar a familias, amigos y sociedades enteras a vivir en paz.

Este artículo fue publicado el 18 de diciembre del 2015 en la Revista Contra Poder y el CEES.

La foto es el logotipo oficial del Jubileo de la Misericordia.

Cambio en Venezuela

photo-106

Después de la euforia, viene la reflexión realista. ¿Qué podrá hacer la oposición del chavismo con su victoria en las elecciones parlamentarias?

El domingo 6 de diciembre los venezolanos votaron contundentemente a favor del cambio. Días antes, el presidente Nicolás Maduro prometió bravuconamente salir a las calles si perdía el oficialismo. Las masivas manifestaciones en contra del régimen dejaron como saldo muertos y encarcelados políticos: la amenaza de Maduro era creíble. La Conferencia Episcopal de Venezuela emitió un comunicado rogando que se respetara la vida y la integridad física de los ciudadanos en vista de “los últimos hechos de violencia”. Un 60% de los venezolanos creía que el Consejo Nacional Electoral (CNE) era parcial al Gobierno. La oposición emitió alertas durante la jornada electoral, sobre todo cuando las urnas permanecieron abiertas pasada la hora prevista y se retrasó el anuncio oficial de los resultados.

Al final, el “tenemos que ganar como sea” de Maduro se transformó en “esto es una bofetada para despertar”. El castigado mandatario atribuye el revés a una “guerra económica” sin conceder que simboliza el fracaso del socialismo del siglo XXI. Pero es fácil explicar el sentir popular, según Chris Wright de la revista Forbes. Hasta los correligionarios del chavismo pasan hambre por desabastecimientos crónicos, en un país rico en reservas petroleras y recursos naturales. Las personas forman larguísimas colas intentando pescar escasos alimentos y medicinas. Estimados colocan la inflación entre 200-600 por ciento. Junto con Corea del Norte y Cuba, Venezuela ocupa los últimos lugares al nivel mundial en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y The Wall Street Journal. Es una de las cuatro peores economías del mundo según Forbes: el PIB se encogió 4% en el año, las exportaciones cayeron y el desempleo empieza a crecer. Como acota la bloguera cubana Yoani Sánchez, “el hartazgo llegó”.

¿Puede la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hacer cambios en la economía con una mayoría en la Asamblea Nacional? Depende del número de escaños ganados y de la cohesión entre los diputados de la coalición. La MUD engloba a una variedad de tendencias ideológicas. El secretario general de la Mesa, Jesús Torrealba, perteneció al partido comunista; Henrique Capriles, candidato presidencial y fundador de Primero Justicia, se autodefine como “humanista”; Voluntad Popular de Leopoldo López se identifica como progresista y centrista. La plataforma ha evitado pronunciamientos sobre la economía precisamente por carecer de unidad de criterio. El barco venezolano virará de rumbo, pero no sabemos a ciencia cierta si los políticos electos lucharán por la libertad.

Escribo esta nota estando pendientes de anunciar los resultados para 2 de los 167 escaños en la asamblea, la cual fue completamente renovada en estos comicios. A partir del 5 de enero, los diputados tendrán cinco años para implementar reformas dentro del marco establecido por la bolivariana Constitución de 1999. Habiendo superado los 101 escaños, los diputados de MUD suman por primera vez en 17 años, una mayoría calificada o más del 69 por ciento de las plazas en el parlamento. Eso quiere decir que pueden aprobar o no el presupuesto, autorizar el enjuiciamiento del presidente o diputados, aprobar un estado de excepción o una reforma constitucional. También pueden sancionar leyes habilitantes y remover o vetar a ministros o al vicepresidente. Si hubiesen logrado 112 curules, podrían haber revisado tratados internacionales como Petrocaribe e incluso promover una asamblea constituyente.

La zozobra en Venezuela es tal que la sola posibilidad de provocar un impasse en la asamblea genera optimismo. Por el bien del país, espero que la oposición logre además revertir los daños provocados por el socialismo.

Este artículo fue publicado el 11 de diciembre del 2015 en la Revista Contra Poder y el CEES.