Sobre precios y medicinas

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La libertad es el laboratorio ideal dentro del cual personas imperfectas pueden avanzar en el conocimiento científico y médico, y desarrollar curas más eficaces y baratas. La libertad también es clave para distribuir y comerciar medicamentos.

Un entrador vendedor llamado Carlos se acerca a Rosa y le propone: “Ssshht! Señito, lleve esta sandía a sólo Q.100.00. ¡Buena, barata y deliciosa! Acabo de vender una a Q.200.00.” Rosa puede elegir una de dos reacciones: hacer trato o no. Ella controla la situación y solamente adquirirá la sandía si la estima más que a su billete de cien. Seguramente Carlos no lo convencería a Usted, ni a mí, con su discurso publicitario, ya que podemos adquirir la fruta a mejor precio.

Sin embargo, si Rosa lleva tres días varada en el desierto sin nada que tomar o comer, Carlos le estaría ofreciendo una ganga. También podría caer un turista incauto que desconoce el precio promedio de las sandías en Guatemala. Se sentirá satisfecho si en su país la sandía es escasa y cara, o bien se molestará al enterarse que lo embaucaron y evitará caer en el futuro. Pero el planteamiento de Carlos luciría absurdo si Rosa o el turista están en el mercado rodeados de sandías.

El punto es que el precio de las cosas depende de la relativa escasez del bien y del número de oferentes disponibles. Los compradores y los vendedores, con base en la particular información que cada uno posee, contribuimos a formar los precios en el mercado. Y éstos varían en el tiempo y de lugar en lugar. Para poder comparar precios y elegir el más bajo, deben existir diversos oferentes. Si Carlos fuera el único vendedor de sandías sobre la faz de la tierra, podría cobrar precios estrafalarios.

Las medicinas, como las sandías, son bienes de consumo. Mientras las farmacias compitan unas con otras, podemos aprender a detectar cuáles son oferentes confiables y cuáles realizan promociones engañosas, sin necesidad de que nos lo señale la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (DIACO). Muchos acudimos regularmente a un farmaceuta de nuestra confianza, quien nos asesora en nuestras compras.

Es cierto que algunas medicinas son caras, pero las consumimos porque nos salvan la vida, nos evitan cirugías e intervenciones aún más costosas, o porque mejoran la calidad de nuestras vidas. Las industrias farmacéuticas invierten millones de dólares a lo largo de años en investigación, previo a lanzar un producto al mercado. Reguladores como la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) en Estados Unidos retardan la venta con pruebas adicionales, incluso por décadas. Regulaciones como ésta elevan los costos de fabricar medicinas. Una droga patentada, única en sus capacidades para curar un mal determinado, sería el equivalente a la sandía en el desierto…debemos desprendernos de más billetes para obtener sus efectos curativos.

Es preocupante, por tanto, la iniciativa de las autoridades guatemaltecas. Más allá de las ofertas pintorescas, pretenden indagar sobre los inventarios de medicinas en los establecimientos y evaluar si la ganancia que cosechan las farmacias son excesivas. ¿Existe esa cifra objetiva, única, estática, conocible por funcionarios públicos? Para lograr su cometido, tendrían que centralizar montañas de información, completa y veraz, sobre los costos reales de cada medicina, así como sobre los costos de operación de las diversas casas matrices internacionales y nacionales, y de los expendedores locales.

Bajo control estatal, o en un mercado altamente regulado, los precios no fluctuarán sino serán rígidos y determinados por criterios políticos, y los costos para los tributarios de sostener la burocracia interventora serán altos. Se sentaría un mal precedente respecto de otros mercados. Si de verdad quieren abaratar las medicinas, deberían propiciar la libre importación y circulación de medicamentos, así como evitar excesivas regulaciones locales que encarecen los productos. Sólo la competencia obliga a las farmacias a bajar el precio.

Este artículo fue publicado el 30 de mayo del 2014 por la Revista Contra Poder y el CEES.

La foto que ilustra el artículo aparece en el sitio http://www.forosperu.net/showthread.php?t=87755&page=3.

 

 

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