Siglos de mercantilismo

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Nos cuestan caro las etiquetas mal empleadas. Cometen un grave error quienes etiquetan como capitalismo o liberalismo al sistema económico vigente—mercantilista—caracterizado por la competencia política y el privilegio del Estado.

Me intrigaron dos reacciones a la columna “Los libertarios chapines” por Federico Bauer (2-IV-14). Un lector escribió “los libertarios sólo ven el interés de ellos mismos”, y otro agregó que “el libre mercado beneficia a un grupúsculo de oligarcas nada más, y qué decir de la corrupción económica gubernamental y privada que no permite el gran despegue y desarrollo del país.” Quienes defendemos al mercado libre haremos pocos amigos mientras persista la creencia que protegemos intereses para enriquecernos a costillas de los demás.

Comparto la segunda opinión: es odioso un régimen que otorga prerrogativas a los allegados al poder político y a los corruptos. Efectivamente, el exceso de trabas impiden el bienestar. Sin embargo, el sistema existente se denomina mercantilismo o crony capitalism, es decir, capitalismo entre amiguetes; no es liberalismo o capitalismo a secas.

América Latina sigue siendo mercantilista, explican Hernando de Soto y Enrique Ghersi en El Otro Sendero (1986). Llevamos siglos tratando de hacer funcionar el mismo modelo, condenándonos irónicamente a la pobreza. Adam Smith, padre de la economía, escribió La Riqueza de las Naciones (1776) precisamente para resaltar los peligros de las estructuras mercantilistas de la Europa colonial. Nuestros gobiernos ya no son monarquías ansiosas de acumular metales preciosos, pero sí son maquinarias burocráticas que dirigen detalladamente los procesos económicos, concediendo permisos para operar negocios, organizando gremios-carteles o creando monopolios artificiales que restringen la competencia. Además, la cámara legislativa diseña leyes y regulaciones en anticipación de todas las posibles eventualidades en la vida social y económica de los ciudadanos, a tal grado que las personas no pueden dar un paso sin asesoría jurídica, y un abogado no puede conocer la totalidad de las leyes en el país.

El uso y abuso del poder gubernamental es vital al mercantilismo. La ganancia de uno es la pérdida de otro porque nos encajonamos en un esquema redistributivo de suma cero. Sale adelante el que mejor juega política, no el más productivo. Sospecho que los críticos de Bauer se aferrarían al engranaje actual, pero repartirían las tajadas del pastel a sectores sociales distintos. ¿Podríamos hablar de un mercantilismo socialista, o son las propuestas socialistas por definición mercantilistas? Yo preferiría transitar hacia un Estado de Derecho donde impere la igualdad ante la ley. Es el marco propicio para el florecimiento de un mercado imparcial, sin restricciones de entrada ni salida, que genere riqueza. El crecimiento económico vendrá cuando se establezcan escenarios de gana-gana basados en transacciones no coactivas.

Según De Soto y Ghersi, el mercantilismo europeo se derrumbó debido al incremento de la actividad económica informal, un fenómeno que también hoy es notorio. Las migraciones hacia las urbes, la innovación y creatividad de los nuevos empresarios y comerciantes urbanos, y el desacato al orden legal del momento, condujeron a la inestabilidad política y eventualmente a la violencia. Ante estos cambios, España, Francia y Rusia vivieron soluciones sangrientas, mientras que Inglaterra gestó una solución pacífica. En 1825, por ejemplo, las leyes británicas permitieron a cualquiera operar un negocio lícito. Inglaterra incorporó a la población productiva al sistema político y económico formal, y se convirtió en la primera potencial mundial. Es palpable la inestabilidad social y el agotamiento del modelo económico latinoamericano vigente, pero tristemente, la prosperidad nos seguirá eludiendo hasta que aprendamos a distinguir entre mercantilismo y libre mercado.

Este artículo fue publicado el 11 de abril del 2014 por la revista Contra Poder y por el CEES.

La imagen se titula English Ships at Bristol y fue tomada de http://www.landofthebrave.info/mercantilism.htm

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Los países comprados

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El delito cometido por el ex presidente Alfonso Portillo se enmarca dentro de un fenómeno poco estudiado: la compra de votos al nivel internacional.

Alfonso Portillo depositó dinero donado por el gobierno de Taiwán en cuentas personales y purgará una sentencia en Estados Unidos. A su vez, en el 2009, el ex presidente taiwanés Chen Shui-bian fue condenado a 20 años de prisión por corrupción, malversación y lavado de dinero. También son acusados de aceptar fondos de manos de Chen Shui-bian para fines cuestionables otros ex presidentes, como Francisco Flores, Mireya Moscoso, Enrique Bolaños y Miguel Ángel Rodríguez.

En palabras de Francisco Flores, Chen Shui-bian literalmente “compraba gobiernos”. Desde que el partido comunista tomó control de la tierra continental en 1949 y forzó a los nacionalistas a ocupar la isla de Formosa, la República de China ha enfrentado relaciones diplomáticas adversas. De allí que el entonces presidente quisiera garantizar a su nación aliados que no se inmiscuyeran con la China comunista. La República Popular de China (RPC) asumió el puesto que solía ocupar la República de China ante las Naciones Unidas en 1971, y posteriormente se convirtió en un formidable mercado tras la liberalización de su economía. Para mientras, Taiwán iba perdiendo amigos internacionales.

Portillo quebrantó la ley, pero la compra de votos internacionales no siempre es ilegal. Si hubiese invertido los fondos en libros escolares, Portillo no enfrentaría condena. No obstante, ¿es ética esta práctica? En política doméstica, este tipo de transacciones constituirían soborno o fraude electoral y serían mal vistas.

En “International Vote Buying”, Natalie Lockwood lista otros ejemplos claros. La isla-nación Nauru recibió de Rusia $50 millones en el 2009, a cambio de reconocer diplomáticamente a dos provincias separatistas de Georgia (Osetia del Sur y Abjazia). Las Islas Salomón recibieron $200,000 de Irán, a fin de que votaran contra Israel en la Asamblea General de la ONU. Y en el 2003, Estados Unidos prometió millones a Angola para que favoreciera la invasión de Iraq ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Según un artículo publicado por Forbes en el 2011, Estados Unidos dona dinero a casi todos los países del mundo, exceptuando a Australia, Canadá y los países de Europa Occidental, por un monto anual de aproximadamente $58 millardos. ¿Qué piensan los contribuyentes al enterarse que sus tributos son trasladados incluso a países que les son hostiles, como Rusia, China y Cuba, en un esfuerzo por fortalecer alianzas estratégicas?

Está medido empíricamente: cuando un país accede a un puesto en el Consejo de Seguridad en la ONU, la asistencia que recibe de parte de Estados Unidos y de otros donantes aumenta sustancialmente. Dado que el poder y la influencia son superiores dentro del Consejo de Seguridad que en la Asamblea General del organismo internacional, el fenómeno es más visible en la primera instancia. Pero la compra de votos aumenta en la Asamblea General en época de elecciones.

Por su calidad de país en vías de desarrollo, Guatemala es generalmente un país comprado y no comprador, aunque indudablemente en ciertos círculos internacionales Guatemala también podría traficar influencias. Los ciudadanos sabemos por experiencia que aún la cooperación internacional bien invertida acarrea condiciones: nos obliga a adoptar ciertas políticas públicas, importar ciertos productos, o reconocer al donante como amigo.

¿Se forjarían alianzas internacionales si los gobiernos tuvieran prohibido comprar los votos de otro país con nuestros impuestos? Las propuestas de solución van desde eliminar la Organización de Naciones Unidas hasta regular dichas transferencias. Yo confío más en el libre comercio como un disuasivo ético a la agresión entre naciones.

Este artículo fue publicado el 4 de abril del 2014 por la revista Contra Poder y por CEES.

Las fotos del collage no son propias: fueron tomadas de varias fuentes noticiosas, entre ellas Noticias, Indian Express, Mensual y Tercera Información.