La pasta de dientes en Cuba

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En sus primeros y prometedores años, la revolución cubana entronizó la planificación centralizada y el control estatal de los procesos de producción.  Ernesto Ché Guevara, médico argentino nacionalizado cubano, fue ministro de economía en 1960 y ministro de industria en 1961.  La centralización resultó más dura de lo que anticipó, pues en un discurso que dictó con ocasión de la primera reunión nacional de producción, llevada a cabo en el Teatro Chaplin de la Havana el 27 de agosto de 1961, Ché Guevara admitió sus problemas ante un público de por lo menos 1,500 compañeros castristas. Es importante tomar en cuenta que para estas fechas, el embargo de Estados Unidos sólo había estado en efecto por unos meses, desde el 19 de octubre de 1960, y que se limitaba a exportaciones de Cuba hacia Estados Unidos.  El embargo sobre importaciones a la isla se introdujo en fecha posterior: el 7 de febrero de 1962.  Por otra parte, ya estaban activos los consultores de Checoslovaquia y otros países del bloque soviético, supervisando las fábricas cubanas. Guevara relata aquí las dificultades de coordinar tanto el aparato burocrático como la misma producción y distribución de bienes. Es muy ilustrativa su descripción de las dificultades inherentes a la producción de pasta de dientes.

 “Muchos errores han sido cometidos en el Ministerio de Industria que han resultado en considerables deficiencias en la provisión de bienes a la población.  En un estado organizado que se mueve rápidamente hacia la planificación, no se puede decir que una única agencia estatal o un único individuo sea responsable de un error.

Un error puede involucrar muchas esferas.  Cada vez que buscamos una deficiencia, debemos volver la vista a los proveedores, que a veces son nuestras propias industrias, o a veces el Ministerio de Comercio Exterior, y luego enfocarnos en la red de distribución, que está casi completamente en manos del Ministerio de Comercio Interior.  No obstante, a veces sucede que tenemos que trazar el error al  Mnisterio de Transporte, o al Ministerio de Obras Públicas, o a veces al ejército.

Por supuesto, en balance… los resultados han sido positivos y el futuro es alentador. Nos reunimos hoy, sin embargo, para analizar nuestros errores…Y se han cometido errores…

El Ministerio de Industria es un ministerio que debe trabajar para…asegurar el suministro de una gran cantidad de bienes para la población completa…Es decir, está a cargo del trabajo de industria pesada y liviana, la tarea de producir para hoy, y de pronosticar y planificar para mañana….

El Ministerio de Industria es una organización vertical que depende de las grandes masas de la población obrera cubana.  Digo “vertical” porque este tipo de organización necesariamente implica la existencia de un liderazgo centralizado encargado de tomar decisiones.  Debe ser también profundamente democrática, sin embargo, porque es la única forma que los planes sean conocidos por las masas…

En ningún momento hemos escatimado la comunicación con las masas.  Pero sí ha existido una falta de coordinación—y esto debe decirse claramente—una falta de coordinación de ambas partes…

La lista de problemas que hemos resuelto es enorme.  Hemos tenido la asistencia incansable de otros países socialistas, y nosotros mismos hemos trabajado.  Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo, y hemos resuelto muchos problemas.  Hay otros muchos problemas que permanecen sin resolver, sin embargo, algunos de los cuales persistirán este año y el siguiente…

Por ejemplo, los paros en producción han sido poco frecuentes hasta ahora, relativamente hablando, dada nuestra gran dependencia de productos importados. Los paros de nuestras empresas reflejan no sólo los resultados de la agresión imperialista, de una falta de mercados, pero también la anarquía de la producción capitalista, las divisiones y la competencia que existió entre empresas, el número de diferentes tecnologías que existían para producir prácticamente la misma cosa, el número de aditivos innecesarios para cosas tan sencillas como el jabón, por ejemplo, o la pasta de dientes, que a veces han hecho trabajar muy duro a nuestro técnicos para combinar todos los ingredientes correctamente…

Por supuesto, mientras no demasiadas industrias han sufrido paros, el ritmo de producción ha sido mucho más lento de lo anticipado… Algunas veces hubo paros parciales debido a falta de suministros y de piezas de maquinaria, y unas fábricas han estado en continua crisis, prácticamente paralizadas, o con unas de sus líneas de producción operando parcialmente…

Ahora enfrentamos una escasez en el suministro de pasta de dientes.  Debemos señalar detalladamente los motivos de esta escasez.  La producción estuvo paralizada durante cuatro meses.  Habían suficientes reservas, sin embargo.  Los pasos urgentes requeridos no se tomaron, precisamente porque había tanta reserva de pasta de dientes, una gran reserva.  Las reservas empezaron a agostarse y los insumos no arribaron.  Era el momento de moverse rápidamente a meter órdenes para requerir los materiales necesarios.  Luego los materiales arribaron, un sulfato de calcio que no se ajustaba a las especificaciones para hacer pasta de dientes.

Los compañeros técnicos en estas empresas empezaron a inventar una fórmula de pasta de dientes…Voy a  emitir una voz de alerta a los acaparadores: esta pasta es tan buena como la que teníamos antes, limpia igual de bien; pero luego de que se almacena un rato, se endurece.  [Aplauso]  Bueno, no aplaudan, no lo hicieron a propósito; sólo salió así.  Hicieron lo mejor que pudieron.  Pero yo les estoy dando una advertencia justa, para que la gente no empiece a acapararla y luego venga con nosotros cuatro meses más tarde y se queje que su pasta de dientes se convirtió en piedra.  La pasta es para el consumo normal de la población, y podemos absolutamente garantizar que  les estamos dando el mejor producto de la mejor calidad que es posible en el presente, pero tiene este problema.   Me acaban de pasar una nota corrigiéndome:  “Después de cinco semanas, se empieza a convertir en piedra.  Debe usarse al mes de haberse comprado.”

Ché Guevara continúa narrando dificultades en la producción de decenas de bienes, desde textiles y zapatos, hasta el acero. Habla sobre la injusticia de proveer jabón a consumidores en Havana si no alcanza para repartirlo en el resto del país, y de las complicaciones que surgen cuando la escasez de un bien genera un consumo mayor del previsto de otros bienes complementarios.  También reclama a sus compañeros que no está bien equiparar la calidad del producto con un vicio capitalista, que no deben conformarse si la etiqueta del cigarrillo sale mal impresa o está mal pegada, como si la calidad no fuera requisito también en el socialismo. La razón de ser del socialismo es garantizar la felicidad del hombre, afirma Guevara, y no se explica como los consumidores a veces desaprueban de los resultados cosechados por el Ministerio de Industria.

Cincuenta y tres años después de haberse dictado este discurso, la escasez de pasta de dientes sigue generando descontento en Cuba, según reporta la agencia noticiosa EFE en enero del 2014. Los cubanos debaten en las calles, en páginas de internet y en la prensa escrita que no tienen acceso a pasta de dientes, al desodorante y a otros bienes de higiene básicos.  La mayoría de las marcas inexistentes son de producción nacional.  Bajo el simpático seudónimo de Apestosa, una consumidora pregunta:  “Una empresa con un mercado seguro y sin competidores: ¿cómo es que se puede dar el lujo de incumplir con la producción y dejar el mercado totalmente desabastecido?” Y en la Venezuela chavista, gracias a la revolución bolivariana, la gente espera desesperada hasta tres horas para conseguir un tubo de pasta de dientes, cuando hay existencias.  ¿Será que la falta de pasta de dientes y de otros productos de higiene botarán a Nicolás Maduro y a Raúl Castro?

En conclusión, el principal error no fue poner a un médico guerrillero a cargo de producir innumerables bienes, pues aunque es muy factible que otra persona habría hecho un mejor trabajo que Guevara, prácticamente cualquiera hubiera fracasado inexorablemente.  El principal error fue pretender que gerentes omniscientes y omni-competentes fuesen capaces de diseñar y dirigir un complejo ecosistema económico centralmente, sin auxilio de un sistema de precios y una libre competencia.

El discurso completo se encuentra en el libro Che Guevara and the Cuban Revolution, writings and speeches of Ernesto Che Guevara, editado por David Deutschmann y publicado en inglés por Pathfinder en Australia en 1987.  La traducción de vuelta al español es mía.

 

 

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