Reflexiones sobre las campañas políticas prematuras

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¡Abróchese el cinturón: la campaña política ya despegó!

La gráfica que ilustra la portada de Contra Poder (10 de enero, 2014) enmarca una pregunta en letras gigantes: ¿por quién votaría hoy? Es como un grito visual que anuncia el arranque de la campaña presidencial. A la mayoría de guatemaltecos nos abruma el bombardeo publicitario político, con lo cual el titular nos deja mal sabor en la boca. Tenemos la sensación de que recién salimos de una campaña y ya nos introducen en otra. Este banderazo se produce a destiempo, pensamos, pues el Partido Patriota recién clausuró su segundo año de gobierno. Nos toma segundos recapacitar: la competencia política ni empieza, ni acaba. Es una constante en nuestras vidas.

Al leer el reportaje central que acompaña el titular, nos impacta otra revelación. La población ignora quiénes son muchos de los candidatos presidenciables. El candidato hipotético Perico de los Palotes se habrá desilusionado al enterarse que menos del 30% de la población sabe quién es, y peor aún, que solamente le simpatiza a la mitad de quienes lo identifican correctamente. El sujeto hipotético tiene menos de dos años para ser reconocido y cosechar votos. Sin duda muchos aspirantes a cargos públicos están comisionando más vallas y anuncios en estos momentos, reincidiendo en la costumbre que nos causa molestia.

El sistema en Guatemala provoca varias incógnitas adicionales. ¿Por qué tantas personas aspiran a ser presidente? ¿Por qué hay tantos partidos políticos en Guatemala? ¿Por qué los presidenciables concursan varias veces antes de ser electos? ¿Por qué la profesión de político goza de tan mala reputación? ¿Por qué persisten las prácticas corruptas en el seno del gobierno? ¿Por qué la labor del Tribunal Supremo Electoral (TSE) es cuestionada por el mismo gremio? ¿Por qué creemos que ningún candidato refleja nuestro sentir, y por tanto nos resta únicamente escoger al “menos peor”?

Una respuesta común se centra en los jugadores políticos particulares. Se sugiere que todo depende de la calidad de las personas que se arriman al foro político. Si tuviéramos estadistas heroicos, virtuosos y benevolentes, la dinámica cambiaría, se propone. Sin embargo, el salvador nunca llega. De allí que resulte constructivo enfocarnos menos en los personajes y más en las reglas del juego. La Ley Electoral y de Partidos Políticos, junto con otras normas escritas y tácitas, crean el conjunto de incentivos que imperan tanto sobre los políticos como los electores.

El enfoque institucional nos confronta con ciertas realidades. Primero, los candidatos, los donantes y los votantes de los partidos políticos somos seres de carne y hueso, dotados de intereses personales y susceptibles de ceder a presiones y seducciones. Segundo, los partidos políticos no generan riqueza; recaudan fondos para subsistir y financiar periódicas campañas electorales. Tercero, la escasa y parcializada información recabada en eventos públicos, vallas, anuncios y publicaciones sustenta la decisión de voto. Es decir que tomamos decisiones con información incompleta. Cuarto, los partidos compiten entre sí para captar fondos y votos. Y podemos seguir agregando hechos a esta lista.

La capacidad de distinguir entre las cosas tal cual son, y nuestras expectativas de cómo deberían ser, brinda claridad al panorama electoral. Por otra parte, es un error esbozar propuestas de reforma basadas en elucubraciones idealistas. Dichas iniciativas no necesariamente mejorarán la eficiencia, transparencia y credibilidad del quehacer democrático. En contraste, las propuestas de reforma fundadas en una apreciación objetiva sobre la conducta de los actores políticos sí pueden alterar la dinámica electoral de forma eficaz.

Este artículo fue publicado el 17 de enero del 2014 en la Revista Contra Poder y CEES. También fue reproducido el 29 de enero del 2014 por HACER Latin American News.

La foto que ilustra este post y que motivó el artículo es tomada del sitio de la Revista Contra Poder en Facebook. ¡Recomiendo visitar la página y consultar la investigación realizada por la revista!

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