Tres Quijotes

Las generaciones anteriores cometieron graves errores y desaprovecharon oportunidades, “heredándonos” un país menos próspero y pacífico de lo que podría ser.  Eso pensábamos en la juventud.  Entonces como ahora, sentíamos urgencia por transformar la situación social, económica y política de Guatemala y nos involucramos en diversos proyectos, como la primera versión de Jóvenes por Guatemala.  No obstante, con el tiempo aprendimos que no debimos juzgar tan duramente a nuestros mayores.

 

Primero, muchos adultos fueron jóvenes idealistas.  Segundo, no hay aporte superior al trabajo profesional bien hecho.  El diario quehacer no nos distrae de “hacer patria”, como decía un amigo; produciendo y creando riqueza realmente servimos las necesidades del prójimo.  Tercero, perduran miles de iniciativas benéficas, educativas, culturales y económicas fundadas hace décadas.  De hecho, muchos honorables ciudadanos jamás abandonaron la lucha,  aunque a veces se sintieran defraudados, y con razón.  Tres quijotes que ya nos dejaron, Roberto Ibarra, Julio Lowenthal y Manuel Ayau Cordón (Muso), impulsaron ProReforma hasta su último aliento con la fogosidad y convicción de veinteañeros.

 

Sería el año 2003 ó 2004 cuando en una reunión de amigos, Roberto se paró y nos compartió su preocupación por el rumbo que tomaba la nación.  No podemos cruzarnos de brazos, dijo, y nos exhortó a conjugar nuestros talentos para hacer algo, sin saber exactamente qué.   El Dr. Ayau guardó silencio en el momento, pero Roberto lo inquietó. Se volvieron a juntar y llegaron a una conclusión: el apego a un verdadero Estado de Derecho enderezaría el curso.  Pero,  ¿cómo efectuar reformas de fuerte impacto?  ¿Cómo asegurar su viabilidad y durabilidad?   Era como embestir a un monstruo de muchas cabezas, sin recursos ni conexiones.  Otros hubieran desistido, mas Roberto, Julio y Muso no lo hicieron, ni siquiera frente a la inconstancia y las dudas expresadas por amigos y colaboradores.  Posteriormente, se sumaron a ProReforma muchos comprometidos ciudadanos, de toda edad, que enriquecieron el esfuerzo y lograron recolectar las 73,000 firmas.

 

En la prehistoria de ProReforma, sin embargo, una docena de amigos almorzaba los miércoles y discutía borradores de documentos.  ¡Aprendí tanto de esas discusiones donde se disectaban desde conceptos esotéricos hasta la redacción puntual de cada artículo!  Muso llevaba el pastel casi cocinado, pues paralelamente elaboraron el proyecto prestigiosos abogados constitucionalistas.  Muso era el ideólogo y expositor.  Julio, el pragmático y experimentado diputado que anticipaba la estrategia política.  Roberto nos obligaba a mantenernos enfocados y asumir responsabilidades.   Años más tarde, Muso nos pidió que siguieramos impulsando ProReforma tras su muerte.  Y Roberto asumió el liderazgo, con humildad y tozudez, movido por un sentido de lealtad a su amigo y a la causa.  Yo les agradezco a los tres quijotes sus lecciones de vida sobre la excelencia, la tenacidad y la amistad.  Quiero ser como ellos una higuera fecunda en frutos.

Publicado el 9 de enero del 2013 en Siglo 21Image

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