¿Es Usted un malvado empresario?

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¿Se siente culpable?  ¿Lo han acusado de ser como Rico McPato, avaro y egoísta, o de ser uno de esos buscadores de rentas-mercantilistas, que usan los privilegios estatales para satisfacer sus intereses, a costillas de los demás?  ¡No todos encarnan estos estereotipos!

Por eso, considero una verdadera joya la publicación por el Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, La vocación del líder empresarial, una reflexión. (Septiembre, 2012)  Conjuntamente con otras dos entidades, dicho consejo pontificio organizó un seminario para evaluar cómo deben vivir la caridad los empresarios, los profesionales y los profesores universitarios; allí consensuaron este texto.

El documento contiene cuatro enunciados poderosos: 1) el trabajo profesional es vocacional, 2) el trabajo nos hace co-creadores con Dios, 3) ponemos en práctica y promovemos las virtudes dentro del mercado y la empresa, y 4) la sociedad y el Estado deben apoyar a las empresas.

“La vocación del empresario es un genuino llamamiento humano y cristiano.  Difícilmente puede sobreestimarse su importancia en la vida de la Iglesia y en el mundo económico, ” leemos en el punto seis del documento.  Dicho de otra forma, es camino de santidad un trabajo, un negocio o una profesión cuando se vive como vocación,  con sentido cristiano.

Lo que es más, la creatividad y la innovación propias de la actividad empresarial continúan desarrollando y completando “la obra del Creador”.  El proceso creativo genera riqueza, es un juego de suma positiva, que no perjudica a unos para elevar a otros. (40)  De allí que se deba organizar la producción para lograr nuevos avances científicos y nuevas tecnologías.

“Las empresas tienen potencial para ser una gran fuerza de bien en cualquier sociedad.” (9)  Una empresa bien gestionada contribuye al bienestar material y espiritual de los empleados y sus familias, porque fomenta el ejercicio de las virtudes como la justicia, la disciplina, la sabiduría y la solidaridad.  Cuando los mercados están estructurados con base en la libertad, la creatividad, la verdad, y la fidelidad a los compromisos, los líderes empresariales sirven al prójimo y al bien común.

“La Iglesia reconoce el papel legítimo de la ganancia como indicador del correcto funcionamiento de la empresa.  Cuando una empresa obtiene beneficios, generalmente implica que los factores de producción han sido empleados de forma correcta y que las necesidades humanas han sido satisfechas de forma apropiada.” (51)

¿Qué requiere una empresa de la sociedad y del Estado, según esta reflexión?  La empresa florece en un entorno que garantice “el estado de derecho, el derecho de propiedad, la competencia libre y abierta” (36).   Es más:  “cuando estos elementos del bien común están ausentes o no funcionan correctamente, las empresas sufren las consecuencias.”  ¡Son elementos del bien común la propiedad y la competencia libre!

La vocación del líder empresarial amerita una lectura cuidadosa.  Lo encontrará aquí: http://www.pcgp.it/dati/2012-10/15-999999/Vocacion%20esp.pdf

Publicado el 22 de mayo de 2013 en Siglo 21  y también en el sitio del Instituto Acton Argentina

La ilustración fue alterada especialmente para esta página, la versión original la obtuve de esta página: http://m.theglobeandmail.com/arts/wacky-witticisms-from-the-webiverse/article4403572/?service=mobile

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¿Era marxista Jesús?

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El surrealista juicio contra el General Ríos Montt, condenado de genocida, resucitó las irreconciliables diferencias ideológicas que provocaron el conflicto armado en Guatemala.  En la radio y los medios electrónicos se vierten enconadas opiniones cargadas de odio y sed de venganza.  Una cuestión a debate es:  ¿de qué lado están, o deberían estar, los cristianos?

En sus inicios, el Marxismo-leninismo fue enemigo de la religión.  Sin embargo, la teología de la liberación, popular en América Latina en los años sesenta y setenta, comportó una lectura marxista del cristianismo, sobre todo en su propuesta de solución a la problemática terrenal.  El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, conocido como el padre de la teología de la liberación, escribió en 1971 que la nueva sociedad socialista sería producto de una revolución, “un rompimiento radical con el estatus quo, una profunda transformación del sistema de propiedad privada…”.  De esa cuenta, algunos cristianos empuñaron las armas; los comandantes revolucionarios ateos los recibieron como a tontos útiles.   Repelidos por estas acciones extremas y por los mensajes politizados, otros fieles abandonaron la práctica religiosa.  El marxismo desgarró desde adentro a la Iglesia Católica y a otras iglesias cristianas, como a nuestra sociedad.

¡Es una aberración concebir a Jesús como marxista!  Y no sólo por el ateismo de la ortodoxia comunista, sino porque la libertad y la responsabilidad personal son cruciales en el pensamiento cristiano.  Cada uno cuenta: no somos desechables fichas en un tablero colectivista que nos anula como personas.  En Libertas (1888), precisamente para responder al secularismo y el socialismo de su época, el Papa León XIII hace una defensa de la libertad que debemos releer.  También esbozó poderosas defensas del trabajo contractual y de la propiedad privada.  S.S. Juan Pablo II reafirmó estos conceptos en Centesimus Annus.

Joseph Ratzinger, entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hoy S.S. Benedicto XVI, enfrentó directamente la teología de liberación.  Él fue testigo de los horrores del holocausto, desencadenado por el Nacional Socialismo, y del totalitarismo marxista europeo.  Por ello, nos advirtió sobre los peligros que encierran “las desviaciones que corren el riesgo de torcer el impulso liberador hacia amargas decepciones…”.  En sus documentos de 1984 y 1986, Ratzinger fue claro: sí a una preocupación por una sociedad justa, pero no a la violencia, no a la lucha de clases, no a la participación de religiosos en política partidista, y sobre todo, no al marxismo.

Hoy vemos teologías de liberación indigenistas, feministas, ambientalistas y más, siempre basadas en el análisis de la lucha de clases.  Rechacemos estos y otros cantos de sirena, que prometen el cielo en la tierra pero que en la práctica nos polarizan y empobrecen.  La paz y la caridad emergen cuando se respeta la dignidad y la libertad de cada hijo de Dios. La libertad es el eje sobre el cual debemos reconstruir nuestra sociedad y nuestra vida religiosa.

Publicado el 15 de mayo de 2013 en Siglo 21.

 

Maravillosa Maternidad

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Es lamentable el desdén hacia el trabajo doméstico y la maternidad que suele acompañar la reivindicación del derecho de la mujer a trabajar fuera del hogar.

La mayoría de mujeres agradecemos haber nacido en una época en que contamos con mayor libertad y responsabilidad para diseñar nuestras vidas. Cada vez más  féminas persiguen ambiciosos sueños académicos y profesionales.  De hecho, desde hace años, el  69% de los estudiantes inscritos en universidades privadas en Estados Unidos son mujeres.   Participan del mercado laboral tanto mujeres casadas como solteras, en trabajos de tiempo completo y de tiempo parcial.  La remuneración que reciben ha ido alcanzando el nivel del salario masculino. (Women’s Figures, USA)

Pero el quehacer doméstico es importante.   “Todos pertenecemos a una familia”, afirmó la Profesora Patricia Debeljuh de la Escuela de Negocios de la Universidad Austral de Argentina.  Compartió con diversos públicos los resultados de sus investigaciones sobre la conciliación del trabajo y la familia, durante su visita a Guatemala.  Según Debeljuh, las dos facetas de nuestra vida—familia y trabajo—son empresas en las cuales debemos invertirnos para desarrollarnos como personas plenas. El día de la madre nos recuerda, por lo menos una vez al año, que todos somos hijos, y algunos somos padres, madres, tíos, primos, nietos…

Varias tendencias socio-económicas evidencian la desvalorización de la vida familiar.  Por ejemplo, el promedio de edad para casarse subió a 27 años para la mujer y 29 años para el hombre, según un estudio realizado en Estados Unidos.  El 44% de las mujeres estadounidenses ya han tenido un hijo a los 25 años, mientras que solo el 38% de ellas es casada.   Casi la mitad de los bebés que nacen en Estados Unidos son hijos de madres solteras, y el 70% de las mujeres encuestadas consideran que eso está bien.    Si dividimos a las madres solteras por nivel educativo, no obstante, vemos que el 70% de ellas no completaron la escuela, mientras que solo el 10% de las universitarias eligen esta ruta. (http://fadep.org/blog/)

Como consecuencia, menos mujeres son madres y las que sí lo son tienen pocos hijos.  En Europa, pese a las políticas públicas pro-familia en varios países, se ven tasas de fertilidad por debajo de 1.3 hijos por mujer.  Allá, entre 15 y 25% de las mujeres nunca serán madres,  ya sea por causas biológicas o por decisión propia.

Me gustaría que las jóvenes que conozco (mis hijas, sobrinas y alumnas) realicen sus aspiraciones profesionales, pero también que formen hogares estables y experimenten la inmensa satisfacción de ser madre.   Estudios recientes apuntalan mi sentir.  “Las personas con hijos experimentan una mayor cantidad de emociones positivas”, concluye un estudio de las universidades de UC Riverside, Stanford y British Columbia.  La directora del estudio, Sonja Lyubomirsky, concluye que la maternidad y la paternidad es una “maravilla”, con todo y sus responsabilidades y problemas, pues nos brinda felicidad y le da sentido a nuestras vidas.  ¡Feliz día a todas las madres!

Publicado el 8 de mayo del 2013 en Siglo 21

Nos elude el crecimiento económico

No hay guatemalteco que no sienta pesar por las oportunidades ecónomicas perdidas en los años pasados.  Cada año pensamos que éste pudiera ser un nuevo comienzo en términos de crecimiento ecónomico, pero conforme avanzan los meses se cae nuestro ánimo.  Desde hace siglos, se sabe cómo generar prosperidad—qué factores e instituciones contribuyen al crecimiento económico.   Esas condiciones no han cuajado en Guatemala, pero tampoco estamos condenados irremediablemente a ser pobres.  Podemos timonear en la dirección correcta, no solo uno de estos años, sino en cualquier momento.

Los análisis comparativos entre países nos enseñan que el fracaso y el éxito económico es fabricado por seres humanos.  No podemos culpar a factores exógenos de nuestro retraso, pues hay ejemplos de éxito con problemas similares.  La diversidad étnica no fue obstáculo para Canadá, ser un país pequeño no frenó a Israel.  Australia está geográficamente aislada, Taiwan es geopolíticamente marginada, India y Estonia tienen vecinos inestables, Japón carece de recursos naturales y muchos países han superado turbulentos pasados. Allan Dowd (Freedom and failed states, 2012) concluye que la mayoría de estados fallidos no son libres, mientras que la mayoría de estados libres no son fallidos.   Los guatemaltecos podemos aprender la lección antes de que agreguen a nuestro país en ese listado.

Dowd refuerza la idea que es crucial escoger buenas políticas públicas comparando las dos Coreas.  Comparten una misma historia, cultura y ubicación geográfica, mas sus sistemas políticos y económicos son opuestos. El PIB de Corea del Norte es de US $ 40 mil millones, el de Corea del Sur es de $1.57 billones.  La diferencia en el PIB per cápita es abismal: $1,800 contra $32,000.  Lo mismo es cierto de la mortalidad infantil:  26.2 contra 4 muertes por cada 1,000 nacimientos.   Diesiseis de los 24 millones de habitantes de Corea del Norte dependen de raciones de comida que les da el gobierno.  Un niño norcoreano promedio de 7 años pesa 20 libras menos y mide 8 pulgadas menos que su homólogo surcoreano.  Tenderá a morir 10 años antes. Los norcoreanos no son libres, no poseen propiedad, no pueden empezar negocios, no tienen acceso a mercados y están a merced de un gobierno que antes deja podrir las toneladas de alimentos que recibe regaladas de la ONU, que descontinuar su carrera armamentista.

“Los países con instituciones y políticas públicas más consistentes con la libertad económica tienen tasas de inversión más altas, un más acelerado crecimiento económico, niveles de ingreso mayores y una reducción más veloz de las tasas de pobreza,” escribió en el 2012 James Gwartney, el economista y editor del índice de libertad económica del Instituto Fraser.  Además, “superan a las naciones no libres en sus indicadores de bienestar” como lo son el ingreso per cápita, la esperanza de vida y las libertades civiles y políticas.   ¡No perdamos más tiempo!

Publicado el 6 de abril por CEES

Cada vida merece ser vivida

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El señor pintaba plácidamente con un marcador adherido a una vara sujeta a su gorra.  Su esfuerzo lucía tan natural que me tomó un rato darme cuenta que no podía usar sus brazos y manos.  Estaba concentrado; pintaba cuidadosamente el mar en una escena marina.   El mismo sistema servía a un joven para operar la computadora en el salón de cómputo.  Algunas pacientes con diversas discapacidades hacían collares, bordaban y elaboraban paneras. Un señor ciego nos explicó, orgulloso, que fabricaba bolsitas de flores secas del medicinal árbol de Esquisúchil, sembrado por el Santo Hermano Pedro de Betancur en el jardín del Calvario.  Estas actividades ocurrían en un patio del hospital y hogar de la Asociación Obras Sociales del Santo Hermano Pedro (OSSHP), en la Antigua.

Recorrimos las instalaciones, conociendo a adultos, jóvenes, ancianos y niños con necesidades especiales. También nos mostraron una sala cuna para bebés desnutridos y con labio leporino, una consulta externa, un laboratorio y un hospital de primer mundo.  Se respiraba limpieza, orden y  paz a pesar de que mucha gente iba y venía.  Una de las conserjes explicó que el equipo de trabajo ve en cada persona a Jesucristo.  Ella, junto con las enfermeras, los doctores, las monjas y los frailes, imprimen a este lugar un je ne sais quoi.

Poco después de esta impactante visita, leí una entrevista a Anne-Dauphine Julliand, autora del libro autobiográfico Llenaré tus días de vida.   Dos de sus hijas fueron diagnosticadas con leucodistrofia metacromática, una enfermedad degenerativa.   Los padres supieron del mal padecido por Thais justo el día de su segundo cumpleaños; Anne esperaba ya a su tercera hija, Azylis, quien nació pronto después, también enferma.  Al regresar a casa el fatídico día, el hijo mayor, Gaspar, entonces de 4 años, preguntó a sus padres si celebrarían el cumpleaños a Thais.  Le contaron la noticia, lloraron, y luego Gaspar exclamó: “¡Pero no está muerta! ¡Es un día importante en su vida!”  Narra Julliand que eso la hizo reaccionar.  El matrimonio hizo una promesa a Thais, y más tarde a Azylis:  “Vas a tener una vida bonita.  No será como la de las demás niñas, pero será una vida de la que podrás sentirte orgullosa.  Y en la que nunca te faltará amor.”   A su vez, sus hijas les han hecho el mayor regalo: los amaron incondicionalmente.

Conecté los puntos:  ¡El atractivo del OSSHP es el afecto que sienten unos por otros todos los que pueblan ese sitio!  ¡Incluso los seres abandonados encontraron allí cariño sincero!  Con sabiduría, Julliand enseña que la felicidad se elige. Podemos ser felices aún si la vida es dura. “El objetivo de la vida no es ser útil,” comenta la madre, “Cada vida merece la pena ser vivida”.

Esta Semana Santa nos confronta con la misericordia de Dios y nos invita a profundizar en esta filosofía de vida.  Amemos más a quienes nos rodean, a los no nacidos, a los abandonados, a los mayores… Como nos recordó Benedicto XVI: “Dios quiere que amemos, que seamos imagen y semejanza suya. Porque, como dice san Juan, Él es Amor.”

Publicado el 27 de marzo de 2013 en Siglo 21

Foto adaptada, tomada de: http://static.deia.com/images/2012/11/05/13313093_1.jpg

¿Qué tuitearía el Papa Benedicto XVI?

¡Hoy es el segundo día del Cónclave!  Quizás para cuando usted lea este artículo, los 115 cardenales electores hayan cumplido su misión.  O quizás aún aguardemos la fumata blanca, anunciándonos que contamos con un nuevo sucesor de San Pedro.  Escribí esta reflexión imbuida de una serena pero expectante paciencia, en parte como reacción al elegante ritmo que el Colegio Cardenalicio imprimió al proceso.  Los cardenales no apresuraron las cosas, dejando tiempo a la oración y sacando provecho de las congregaciones generales.

Lo cierto es que experimentamos fuertes emociones desde la renuncia de Benedicto XVI: tristeza, alegría, sorpresa, admiración, comprensión y esperanza.  Incluso sentimos hastío ante cataratas de reportajes veraces, ignorantes o maliciosos.   Poco después de la dimisión del papa, Enrique García-Máiquez dijo sentirse mareado: “cuánto vaticanista y vaticanólogo vaticanófilo o vaticanófobo blandiendo vastos vaticinios variados”… Pronto caímos en cuenta:  es imposible pronosticar un proceso a la vez humano y sobrenatural.

Lo anterior no significa que el histórico proceso supere todo análisis.  Una lección es que la influencia de Joseph Ratzinger sobre los cardenales ha sido abrumadoramente positiva.  Habiendo llegado a Castel Gandolfo, Benedicto XVI se despidió afectuosamente del mundo, se retiró a la capilla y permaneció en oración hasta el momento en que dejó de ser papa.  Reza continuamente desde entonces.   Advirtió con sencillez que estaba plenamente consciente de la gravedad de su decisión y que obraba en libertad.   No asignó prioridad al poder ni al prestigio humano.  Convencido que Jesucristo es quien guía y cuida a Sus fieles, quiso hacer lo que más convenía a la Iglesia.   Durante su pontificado, afrontó serios problemas “con gran decisión teológica y jurídica”, en palabras de uno de los cardenales a quienes encargó investigar los “Vatileaks”, el Cardenal Julián Herranz.  Benedicto XVI criticó la hipocresía, insistió en finanzas transparentes, e impuso la regla de “cero tolerancia” ante la pedofilia.  Construyó puentes ecuménicos con líderes de otras religiones y con no creyentes.  Sobre todo, reavivó nuestra fe y corrigió los errores doctrinales y los desvíos morales.

Confío que los cardenales se pondrán a la altura: votando con libertad y a conciencia.  Rezarán profundamente y buscarán el bien de la Iglesia.  Preferirán un sucesor que además de poseer las virtudes, la visión  y la solicitud pastoral que caracterizan a Joseph Ratzinger, goce de buena salud y sea un eficaz comunicador.

¿Qué podemos hacer nosotros?  ¿Qué nos tuitearía Benedicto XVI si pudiéramos plantearle semejante pregunta?  Así imagino la respuesta del papa emérito, en 140 caracteres:  “Dejad que Jesucristo viva en vuestros corazones.  Permaneced alegres, unidos en la fe.  Sostened a mi sucesor con vuestras cariñosas oraciones.”  Incluso desde antes que él fuera nombrado, empezamos a pedir por su pontificado.  Y el 19 de abril de 2005, se asomó a la ventana y se presentó como un “simple y humilde siervo en la viña del Señor.”

Publicado el 13 de marzo de 2013 en Siglo 21

Ambientalismo político

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¿Cómo proteger a la iguana negra, al gorrión colibrí y a otras especies en peligro de extinción?  La solución favorita involucra aprobar leyes y reglamentos, crear una agencia gubernamental y tirarle dinero.  Le endosamos el problema a papá Gobierno para luego lavarnos las manos.  ¿Ha rendido eficientes resultados esta estrategia?

En Estados Unidos, por ejemplo, empezaron a legislar sobre la materia en 1900.  La Ley Lacey prohibía comercializar especies animales.  Varias enmiendas más tarde se vedó la posesión y la comercialización, y se restringió el uso de tierras clasificadas como “hábitat crítico”, en 1973.   Las dos agencias encargadas ya no sólo supervisan la fauna en peligro de extinción, sino también la flora, y agregaron dos categorías de protección adicionales: bajo escrutinio y bajo amenaza.   Una de las dos agencias, la Fish and Wildlife Service (FWS), tiene cerca de 8,000 empleados y maneja más de U.S. $ 2.3 mil millones anuales.  Han removido de su lista a 28 de más de 2,000 especies, una taza de recuperación de 1%.  Analistas dicen que muchos de los costos de operación de la FWS no se divulgan, ni se contabilizan los costos millonarios por pérdidas de empleos y productividad cuando se impide el aprovechamiento económico de ciertas tierras.  FWS gasta más de la mitad de su presupuesto en 7 especies, es decir, sólo el 0.6% de su lista.  Tanto los ambientalistas como los propietarios confirman que la ley de 1973 introdujo incentivos perversos y cambió drásticamente las garantías a los derechos de propiedad.  En fin, teniendo en cuenta el poder, los empleados y los fondos de estos programas federales, su eficiencia es baja.

Por supuesto que no quiero ver extintas bellas especies de fauna y flora: ¡por eso mismo se debe detectar las graves fallas asociadas a la estatización del tema ambiental!   Sirve de advertencia el libro Ambientalismo Político (Hoover Institution Press, 2000), editado por Terry Anderson.  Los autores que contribuyeron al texto describen cómo muchos de los bien intencionados y ambiciosos proyectos se ven empañados por luchas de poder.  Afloran los conflictos de interés y el tráfico de influencias.  Las agencias federales, las autoridades locales y hasta los diputados compiten por asir las riendas, para así captar la asignación presupuestaria y controlar a la burocracia.  Las burocracias crecen en tamaño y atribuciones, requiriendo más presupuesto.  Las leyes se modifican para darle al gobierno más poder discrecional.  Se producen extrañas alianzas y oscuras búsquedas de renta.  Muchos usan la bandera verde por conveniencia, no convicción.

Concluyen que es ingenuo esperar curas milagrosas del Gobierno.  Si bien no podemos evitar la política del todo, debemos ensayar con soluciones creativas que reconozcan los escollos previsibles.  Podemos evitar la centralización del poder de toma de decisión, la discrecionalidad y las oportunidades de corrupción.   Es vital comprender que la transparencia y los derechos de propiedad son aliados, no enemigos, del ambientalismo.

Publicado el 6 de marzo de 2013 en Siglo 21.

Foto por TJR, 2010