El mundo de Orwell cobra vida

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En Estados Unidos, la constitución garantiza la libertad de expresión; existen leyes protectoras de los delatores (whistleblowers) que reportan conductas reñidas con la ley.  ¿Porqué, entonces, Edward Snowden sintió la necesidad de huir de su patria, luego de revelar la existencia del masivo programa de espionaje PRISM?

El gobierno de Estados Unidos vigila a sus ciudadanos y a extranjeros a través de un sistema de espionaje clandestino por Internet y por teléfono. El proyecto PRISM involucra a cien empresas, incluyendo a Microsoft y Facebook, que colaboran con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).  Aunque PRISM fue autorizado por una corte federal, es ilegal y viola la libertad y privacidad de las personas.

Aún así,  nuestra atención fue desviada hacia la cacería para atrapar al soplón, Edward Snowden.  Él salió de Hong Kong a Rusia, y quizás pare en Ecuador.   Posiblemente pida asilo político en uno de estos países.  Para mientras, arriba de un millón de sus compatriotas firmaron peticiones solicitando que se le otorgue un indulto, pero la Administración Obama hace caso omiso.  Revocó su pasaporte, lo llama desertor y traidor, y se prepara para acusarlo formalmente.  Snowden huyó porque conocía el maltrato que sufrieron otros delatores estadounidenses antes que él.

Edward Snowden se parece a Winston Smith, el protagonista de la novela 1984 por George Orwell, aunque luce más despierto y estable emocionalmente.  En el lúgubre futuro descrito por Orwell, reina la hipocresía y la mentira.   No hay recuerdo alguno del concepto de dignidad de la persona, nadie sabe qué es privacidad o independencia.  Las emociones están prohibidas.  Nadie es inocente en el régimen de Franja Aérea 1, el estado post-Gran Bretaña; todos son sospechosos y vigilados.  Rige un gobierno policíaco, encabezado por Gran Hermano, quien puede o no existir.  Smith intuye que algo anda mal y se rebela a pesar de laborar en el Ministerio de la Verdad,  encargado de generar propaganda y reescribir la historia.  Cree poseer espacios no intervenidos, dentro de su cabeza y en un escondite, pero está equivocado.  Él y su amante Julia son capturados, encarcelados y torturados por la Policía del Pensamiento.  Al final de la novela, Smith, convertido en un alcohólico, estima amar a Gran Hermano.  Coincido con la autora Sarah Skwire que lo más espeluznante de 1984 es la absoluta eficiencia del gobierno espía, pues si la autoridad fuera incompetente, Smith podría evadir la constante observación.

Como Smith, Snowden era parte del problema: tenía un buen empleo en Hawaii con Booz Allen Hamilton, manejando datos para la NSA.  Podría haberse acoplado a la mentalidad dominante en su oficina, según la cual todos somos potenciales terroristas y por ello, el gobierno tiene derecho a expurgar nuestra información vital.  Pero sacrificó su empleo y su vida personal.  Otro soplón, Peter Van Buren, afirma que es una cuestión de consciencia, pues el delator “encuentran algo tan horrible, inconstitucional, despilfarrador, fraudulento o mal administrado que se siente compelido a decir algo.”  Piensa en contar la verdad antes que en sus propias circunstancias. Winston no conoce la libertad, Snowden sí. No quiere vivir en un mundo poblado por personas que han trocado cuotas de libertad por promesas de seguridad, como en la Franja Aérea 1.

Este suceso es más que una entretenida historia de suspenso.  Muchos gobiernos, incluidos los que están dispuestos a brindar asilo a Snowden, y el nuestro, tienen programas de escuchas telefónicas y más.  Aunque la gran mayoría de los ciudadanos vivamos tranquilos porque no tenemos nada que ocultar, no está de más recordar la advertencia que hizo una vez el jefe de la policía estalinista, Lavrenti Beria: “Enséñame al hombre y te encontraré el crimen.”   Un estado policíaco puede hacernos ver como malhechores cuando así lo desee.

Publicado originalmente en la Revista Contra Poder  y en CEES el viernes 5 de julio del 2013

Mi inspiración fueron dos artículos del Foundation for Economic Education (FEE), le recomiendo visitar los enlaces.

La foto es compuesta de dos imágenes adaptadas del Internet: http://www.newspeakdictionary.com/go-movie.html yhttp://www.csmonitor.com/USA/2013/0609/Edward-Snowden-NSA-leaker-reveals-himself-expects-retribution

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One thought on “El mundo de Orwell cobra vida

  1. La violación a la constitución de los Estados Unidos por parte de su gobierno ha desatado ya una situación de intriga e inseguridad personal, lo cual esta contribuyendo a la caída de ese gran pueblo. En Guatemala, la libre expresión a sido reprimida y las garantías constitucionales que en teoría tenemos son manoseadas a discreción de los burócratas de turno.
    Es importante despertar y tomar acción para garantizar nuestros derechos naturales.

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